martes, 5 de enero de 2016

Inequidad e iniquidad

Por Ventura Cota y Borbón III
Comenzaré por preguntar: ¿por qué se dice que la clase eclesiástica siempre ha sido un contrasentido de la civilización? Ellos, la clase eclesiástica, han establecido una relación impersonal de amor con toda la humanidad. Está claro que es una relación de otro tipo, pues en alguna circunstancia, evaden dicha palabra que se torna peligrosa, ni siquiera le temen tanto a las plumas cuando las afilan contra ellos –clero-, como a dicha palabra.

Está claro que desde tiempos del Benemérito de las Américas, don Benito Pablo Juárez García, hay intercambio de estocadas sin que llegue la sangre al río.

En fin, gente que sabe hacer poco bien y mucho mal. El poco bien lo hacen muy mal; y el mucho mal, lo hacen muy bien.

A ver si los encargados de la elaboración de políticas públicas, o sea los legisladores de esta entrante “hacedora” de leyes, se ponen las pilas y dejan de alimentar esperanzas del proletariado regalando cobijas, despensas, bicicletas, televisiones, etc. 

Y por supuesto con dinero ajeno, pues al sufrido pueblo cada vez nos salen más caras las fotos en los medios de comunicación corruptos, de equis aspirante a tal o cual cargo, donde sin ninguna delicadeza exhiben el reguero de miseria de personas marginadas por la falta de oportunidades que ellos mismos –los legisladores-, escatiman. Luego se vislumbra que la filosofía es gastar mucho para recibir el doble y por supuesto para empeorar las cosas.

Una buena recomendación sería: vayan con el neurólogo a que les extraiga los roedores que tienen viviendo en su cerebro. No vayan a creer que pueden levitar sólo por ser objeto de culto. (PD Iba a escribir que fueran con el neurólogo a que les extrajeran toda la mierda del cerebro, pero se escucha muy ramplón, vulgar, soez.)

Aún hay más, Leopoldo Lugones, el gran poeta dijo lo siguiente: “La política, he aquí el azote de los pueblos, todo lo que representa atraso, miseria, inequidad proviene de ella o ella lo explota, salvando su responsabilidad con la falacia del sufragio”. Pero tampoco hay que olvidar al gran Carlos Marxs con su lapidaria frase: “La religión es el opio de los pueblos”.

He dicho

Acápite: ¿Qué pasó con todo el escándalo mediático armado por la gobernadora Claudia Pavlovich en contra de su ex homólogo Guillermo Padres? ¿"Ai" murió, se apagó la llama?