Por Ventura Cota y Borbón III
¿Qué hace a un país ser productivo? Sus fuentes de trabajo, las personas que a cambio de su sudor –donde suden-, reciben ingresos suficientes para sus necesidades elementales y hasta más. Pero eso no pasa en México, país que sus habitantes vivimos de la “patada” por meras cuestiones de idiosincrasia y “güevonismo” colectivo.
Esa tontería que se sacaron de la manga de presuntamente designar este fin de semana largo –por fortuna a punto de terminar-, para incitar a las compras irracionales en una población que en enorme porcentaje, apenas le alcanza para mal comer. El Buen Fin, le llamaron. ¡Bah!
Y lo peor del caso, es que quienes menos tienen, son quienes más efectivamente respondieron a ese absurdo intercambio mercadotécnico de consumismo.
Francamente, en algunos comercios –la mayoría-, el tal ahorro fue imaginado solamente. Fuera de poner en buena oferta algunos alimentos como vegetales y frutas, alcoholes, pan de barra, juguetes, Etc,. de allí para el real, fue una mentira.
Pero eso sí, las tiendas departamentales de los ricos como Sam’s, Walmarth, Costco lucieron pletóricas y gente comprando exageradamente artículos electrónicos como Tv’s y computadoras, sobre todo. Hubo otros comercios que también aprovecharon la “recta” e hicieron su lucha vendiendo lo que pudieron.
Estoy seguro que a partir de mañana, en que se despierte de la cruda realidad, aquellos que gastaron el poco dinero que tenían, acudirán a una casa de empeño y dejarán cualquier objeto a cambio de obtener dinero para terminar la semana o el resto del mes.
Así nos la llevamos en México viviendo de sueños guajiros, experimentando con aquello que en otras partes funciona por estar mejor organizados y sobre todo, con mejor calidad de vida. Pero aquí, por mala fortuna, seguimos llamados de gente sin escrúpulos, de transas, de políticos que inventan mamadas para distraer la atención sobre tonterías en vez de fijarnos en cosas que realmente valen la pena.
Este Buen Fin, será para algunos, inolvidable por aquello de que dejaron ir en cosas superfluas lo que realmente requerirán en cosas necesarias.
Ni modo, hay que seguirle. Por lo pronto sacudirnos de la modorra y mañana, empezar con ímpetu la semana aunque tengamos los bolsillos vacíos.