Respecto a la masacre en el estado de Tamaulipas una vez más se exhibe la cortedad de vista de las autoridades al no poner freno a la delincuencia.
Desde ONG hasta CDNH han declarado a los medios que se trata en su mayoría de muertes prematuras.
Yo pienso que no puede hablarse de “muertes prematuras” porque esto supondría la posibilidad de que hubiera “muertes oportunas”.
Estamos perdiendo la capacidad de asombro día tras día, al enterarnos de “muertes sin fin” como diría Gorostiza. Estas personas que fueron asesinadas y enterradas en fosas clandestinas, pienso que viajaban buscando un proyecto de vida mejor que el que se les presentaba, sin tiempo para ofender, pero fueron ofendidos y eliminados para variar por manos anónimas e impunes por motivos que no dejarán de ser conjeturas.
Ojalá se haga justicia para todas éstas víctimas que alguna vez soñaron con un futuro mejor y viajaron en busca de él sin imaginar que recibirían una muerte violenta e inexplicable.
Recordemos que no sólo pierde la vida quien muere, sino quien mata para seguir viviendo, lo que tal vez le sirvió de inspiración al poeta que dijo lo siguiente:
No son los muertos los que en dulce calma
De la paz disfrutan en la tumba fría
Muertos, son los que tienen muerta el alma…y viven, todavía.
Finalmente, les recomiendo el que quizá sea el mejor libro de Villaurrutia: “Nostalgia de la muerte”, un libro excelente.
Reflexión
La presente es una filosofía sencilla, no para letrados y académicos, sino aplicable para la vida cotidiana:
Vacío es el argumento de aquél filósofo que no permite curar ningún sufrimiento humano. Pues de la misma manera que de nada sirve un arte médico que no erradique la enfermedad de los cuerpos, tampoco hay utilidad alguna en la filosofía si no erradica el sufrimiento del alma.