lunes, 2 de mayo de 2011

Motu Proprio

Testigos de Jehová y los A.A.
Jesús, el Mesías (Sudario de Turín)
Secretario ramplón
Por Ventura Cota y Borbón III
Casi todo mundo les saca la vuelta, es más, algunos los ven como “apestados” y a su paso los critican. Otros van más allá y cuando se acercan a comunicar las buenas nuevas, hasta les cierran la puerta de manera grosera.

El hecho es que, las personas cuya peculiar característica en su modo de vestir –ellas con falda larga que cubre hasta los tobillos y paraguas; ellos con traje oscuro y portafolio del mismo color-, van cada se-mana a transmitir el mensaje de Jesús, lo realizan sin prejuicio alguno y sobre cualesquier eventualidad que les obstaculice. Debemos tomar en cuenta que su día de descanso lo dedican a Dios.

Me refiero a los testigos de Jehová. Estos hombres y mujeres son luchones, tercos y en su ahínco por que la gente conozca más al Mesías, hacen todo lo imposible y hasta más. Tocan rejas o puertas y la gente que no quiere ni recibirlos, discretamente asoma por la ventana hasta que una vez cansados de esperar, éstos se retiran. Sé de lo que hablo porque yo lo hice en muchas ocasiones.

No obstante desde ya hace bastante tiempo a la fecha, la tolerancia hacia otros modos de pensar y de creer respecto a las religiones, ha cambiado mucho.

Hoy he aprendido a escuchar, a preguntar cuando algo no me queda muy claro, a entender que ellos sólo buscan la salvación de su alma a través de mover la Palabra de Jehová (yo creo que es el mismo Dios con distintos apelativos) y sobre todo a comprenderlos sin juzgarlos.

El domingo anterior, mientras más ocupado me encontraba haciendo labores propias de mi hogar como lavar el patio, bañar a los chuchos, acomodar tilichis, etc, me abordaron un par de damitas que me pedían unos minutos de mi valioso tiempo [sic].

Aunque tenía prisa por terminar lo que minutos antes había comenzado, las escuché.

Ellas estaban detrás de mi cerco y mis perros ladrando apenas hacían audibles sus palabras. Las invité a pasar. Era muy temprano pues apenas pasaban de las ocho de la mañana, mas ellas ya andaban en la faena de proselitismo.

Ya que terminaron su labor de convencimiento, sacaron un par de libritos y me los obsequiaron. Pregunté su costo, sin embargo me dijeron que se conformaban con que los leyera.

Siempre que me llegan esas lecturas religiosas, de verdad las leo. No tengo inconveniente en aprender cosas nuevas, más si éstas te llevan el espíritu a otras dimensiones existenciales.

Qué curioso, entre los testigos de Jehová y los Alcohólicos Anónimos encuentro algunas similitudes. Ambos buscan transmitir un mensaje de amor, comprensión y sobre todo de salvación. Los primeros intenta salvar las almas que el Demonio ya arrebató, mientras que los segundos, los AA’s también buscan la salvación física del borracho.

Entre ambos hay un apostolado que converge en los mismos fines, no obstante los miembros de AA a diferencia de los señores religiosos, no insisten ni terquean a los demás prospectos, sólo aplican su ahínco para compartir sus experiencias como ex bebedores con quienes quieran escucharlos de modo voluntario.

Ya para terminar con los famosos testigos de Jehová, un amigo personal me contaba el siguiente chiste:

Llegó una persona a preguntarle a otra que si deseaba ser testigo de Jehová, y ésta le contesta:

-No puedo ser testigo de Jehová puesto que no miré el accidente y no puedo testificar con una mentira.

LA SÁBANA SANTA, EL SANTO SUDARIO O TAMBIÉN CONOCIDA COMO EL SUDARIO DE TURÍN, es un pedazo de tela donde se asegura está impresa la imagen de Jesús.

Durante muchos años ha causado controversia ya que entre algunos miembros de la comunidad científica existe la seguridad que no pertenece al Mesías, mientras que por otro lado y de manera obvia, los cristianos defienden su creencia en ésta a pesar de los pesares.

A finales de la década de los ochentas, autoridades del Vaticano permitieron que se cortara un trozo de la tela con el objeto de que se buscara, a través del carbono catorce una datación, es decir una fecha aproximada de su génesis.

Del pedazo del lienzo varios laboratorios e incluso universidades del mundo tomaron una muestra, misma que en todos ellos hubo concordancia respecto a la fecha que pertenece dicho paño: la Edad Media, es decir abarca de los años 1260 hasta 1390, por lo que se evidencia -de acuerdo a la prueba en mención-, que no es Jesucristo quien aparece en la misma.

Pocos años después, en 2005, el Dr. Ray Rogers, experto en química y socio retirado del laboratorio científico de Los Álamos, postuló que la muestra cortada del Sudario de Turín en 1988 habría sido tomada de un área del lienzo que pudo ser retejida durante la Edad Media. En dicha área retejida se habría mezclado (de manera muy sutil –imperceptible a la vista-) algodón medieval con lino antiguo, comprometiendo de esta manera la prueba de datación. Sin embargo, la restauración realizada al sudario en 2002 no encontró evidencia de dichos remiendos.

La figura que claramente se mira en el sudario, pertenece a un hombre de una estatura aproximada al metro ochenta y cinco centímetros (Cristo entró a una ciudad montado en un burro y dice la Biblia que arrastraba los pies. Eso es señal de que era alto). En el lienzo el hombre tiene la cara larga y de facciones no muy gratas, es decir estéticamente hablando, feo. Lastimado profusamente de sus sienes (recordemos la corona de espinas) y con barba no muy poblada. En partes casi lampiño.

Existen evidencias de carácter científico que avalan la presencia de Jesús en la época de los romanos del siglo I y se dice que éste era muy semejante a la figura del paño de Turín que fue encontrado en la catedral de San Juan Bautista en Italia por lo que parece indicar –a pesar de las pruebas en contra-, efectivamente pertene-ció al cristo crucificado.

Todo es cuestión de fe. Si acaso pertenece esa imagen a Cristo o no, ya es cuestión personal. De lo que no hay duda, es que Jesús fue el primer revolucionario que surgió en la Historia de la Humanidad. Amén y amen.

Y YA PARA TERMINAR, que cosas da la vida. Al secretario del Ayuntamiento de Guaymas, Alonso Arriola Escutia le ha ido muy bien, aunque en la pasada semana que recién terminó, fue acusado de prepotente y arbitrario por algunos prestadores de servicio de San Carlos.

Dicen que aprovechándose de su alto cargo y naturalmente haciendo uso de malas influencias, logro agenciarse un permiso para la venta indiscriminada de bebidas espirituosas. Invadió propiedad privada para aposentar su aguaje, consiguiendo la molestia de quienes están establecidos legalmente desde hace muchos años en el lugar y que esperan Semana Mayor para balancear sus ventas, mas esta vez llegó un “gandalla” –así lo dijeron-, y valiéndose de su poder les arrebató el momento de bonanza.

Ni modo, qué se la va hacer. Si como aseguran tuvo el poder para destituir al Lic. Librado Navarro Jiménez como director de Seguridad Pública Municipal, pues se infiere podría hacer lo que quisiera, aunque lo único que no tendrá jamás –y parafraseando a Homero Simpson-, es un dinosaurio, ya que según se ve no hay quien le ponga freno. Así de ingrato es el privilegio de “servir” al pueblo. He dicho.