lunes, 16 de mayo de 2011

Motu Proprio

La “encuesta”
De regreso en el aula
Por Ventura Cota y Borbón III
Es tanta la calentura y efervescencia política hoy en día y a pesar de ser muy anticipado el hecho, que algunos de los aprendices de políticos con mucho entusiasmo pero sin nada de probidad, quieren lanzarse al ruedo los "tontitos" para -como dijo el secretario de Desarrollo Social, Heriberto Félix Guerra-, "una vez investido como presidente de la república, servir al país como merecen que los mexicanos les sirvamos".

Y casos como el del funcionario de marras arriba descrito, hay muchos de otros niveles tan pobres que ni valen la pena mencionarlos, sobre todo si aún no cumplen ni medianamente con la función para lo que fueron electos y ya pretenden escalar otro peldaño, por ello, jugando al "investigador", me dediqué la última semana previa a esta entrega, a elaborar una encuesta oral a propósito de las venideras elecciones del 2012.

Sin utilizar ninguna metodología especial para hacer las preguntas, sólo la inercia empírica aunado a la experiencia del trato diario con seres humanos, que al final de cuentas son los directamente afectados por las conductas inapropiadas de personas que en determinado momento estuvieron o están dirigiendo ya sea al municipio, al Estado o a la Nación, fue el único modo adecuado en que me pude dirigir a ellos.

"A cualquiera que me pongas, de todos no se hace ninguno...deshonestos...cuando andan detrás del voto, son capaces de darte hasta lo imposible; sin embargo, una vez que consiguen lo que quieren, son los seres más desagradecidos que se puedan conocer", "Dicen ser tus amigos, son pan y miel, pero pasado el momento agraciado o desgraciado, se convierten en la hiel más amarga". Nota, las malas palabras no las plasmo por respeto a las madres de los políticos.

Fue el común denominador esas respuestas que recibí de parte de algunas personas - treinta y dos para ser precisos -, a quienes al azar abordé y consulté en estas traqueteadas calles de mi ciudad, sobre aquellos politiqueros que pretenden ser los candidatos a los distintos puestos de elección popular.

Quise de alguna manera separar jerarquías (regidores, presidentes municipales, diputados, gobernador, etc.); pero de todos en general se empeñaban en afirmar categóricamente lo aseverado en sus respuestas.

Sería poco honrado de mi parte no admitir que hubo también buenas re-ferencias y comentarios sobre algunos de ellos. Pero, hago hincapié en que fue más lo malo que lo bueno.

No cabe ninguna duda de que la mayor parte de la gente común y co-rriente tiene en un concepto bastante malo a los políticos. Aunque es verdad que el tiempo ha hecho que muchos cambien sus tácticas de proselitismo o de dirigirse a los demás y se muestren o aparenten ser más humanos, verídicos y benévolos, también lo es que el pueblo está escamado y con miedo en cuanto a política y seres que la practican se refiere.

Por desgracia para todos, desde hace muchos años esta clase de individuos se han encargado de que la mayor parte de las personas en edad de votar, manejen adjetivos calificativos muy palmarios en su contra. Es difícil hablar de la política sin caer en la controversia. De hecho, ellos mismos - los políticos - hacen que sea así.

Lo que es una realidad muy palpable, es que el pueblo ya no se deja engañar tan fácilmente. Hoy en día, resulta complicado para las entidades o asociaciones políticas convencer a que el potencial elector muestre su preferencia por tal o cual personaje que dichas asociaciones presentan como el idóneo para erigirlo líder. La evidencia comprobable, de poco tiempo a la fecha, es la pluralidad de go-biernos existentes.

Nada se puede sacar en conclusión sobre la calidad o clase de personas de las que fue emitido un juicio, salvo las opiniones vertidas al inicio de este artículo, las cuales, muchas de ellas muy obvias, son tomadas como "venganza" del pueblo en contra de quien le aplica con fuerza un yugo de hierro.

La única satisfacción que nos queda - dijo uno de mis pocos entrevistados-, es hablar mal de quienes obran en igual forma.

Sólo resta comentar que en las constitucionales del próximo año, ganará el político que muestre su mejor baza, porque decir que se manifestará una palingenesia tan siquiera parcial en sus personas, será improbable.
NO CABE DUDA QUE CUANDO LOS TOROS SE VEN DE LEJOS, NO INTIMIDAN y como se dice de modo coloquial, no es lo mismo estar allá que acá.

A principios del año anterior, es suscrito autor de este remedo de columna, decidió reponer un poco el tiempo ido y ponerse a estudiar.

Llegué a las aulas virtuales y pronto descubrí que no es tan fácil estudiar cuando pasado un tiempo largo, estás alejado de ellas.

El período que le dedico al estudio de la licenciatura en desarrollo comunitario, por obvia necesidad, es mucho, tomando en cuenta que tengo otras obligaciones de trabajo tanto en este medio, como en una escuela de enseñanza particular a nivel secundaria y eso hace que a veces tenga que hacer uso de una ubicuidad forzosa, llegando en ocasiones al hastío, al cansancio y al estrés.

Cuando estoy en el aula aplicando a mis alumnos un examen y veo que ante la duda de una respuesta precisa, alzan su mirada al cielo como implorando clemencia para acertar, mi pensamiento vuela ocioso y crítico, prejuiciando al esforzado condiscípulo y hasta una mueca que simula una sonrisa burlona aparece a veces.

Hoy, enfrento lo mismo que ellos. Después de muchos años de estar alejado de una escuela en calidad de aprendiz, revivo episodios pasados y tal como si fuera apenas un crío en etapa larvaria, tratando infructuosamente de salir del capullo, volteo los ojos al cielo y escudriño en él para lograr recordar todo lo estudiado y no "meter la pata" a la hora de responder. Hasta hoy he aprobado cada una de las materias a las que me he enfrentado y dicho lo que sigue sin mala intención aplicando un mucho de humildad, no me ha ido mal. No estoy dentro de la excelencia, pero sí puedo afirmar con honradez que estoy en la media superior y eso, a mi edad, con mis neuronas muy ametralladas por el tiempo, es un triunfo.

En fin, el superarse a través del estudio para mí hoy día forma parte de los objetivos que me he trazado y que espero culminar con éxito, porque aunque en edad casi llego a la primera mitad de una centuria, nunca es tarde para continuar lo que un día por desidia dejamos. El aprender engran-dece y estimula el cerebro, órgano que por mala ventura ya muchos han dejado de usar, especialmente los políticos, por eso nos va como en feria cada trienio y sexenio. He dicho.