El "milagro"
El fanatismo es una manera de destruir la fe verdadera. Se entiende cuando la persona tiene escasa cultura y su ignorancia la conduce a extremos que a veces pueden caer en lo peligroso, sin embargo, cuando alguien de quien se presume está bien preparado y que además conduce los destinos de una nación, como es el caso del mandatario peruano, Alan García, como que eso cae en la ridiculez.
A propósito del asesinato por parte de fuerzas norteamericanas perpetuado en contra del otro asesino extremista Osama Bin Laden, el mandatario de marras comentó en tono muy serio lo siguiente: "El primer milagro [sic] de Juan Pablo II fue llevarse del mundo a la encarnación del mal, a la encarnación demoníaca del crimen y del odio dándonos la noticia de que quien volaba torres y edificios ya no está, creo que este es el primer milagro del beato Juan Pablo II que debemos tener muy en cuenta".
Vaya que los políticos aprovechan cualquier coyuntura para manifestar sus tonterías. Sin palabras.
Aunque Juan Pablo II ya está juzgado por una entidad espiritual, mucho se habló de él en vida como protector de sacerdotes pederastas, entre ellos el caso más sonado, Marcial Maciel. Lo bueno de esto es que ambos ya están en manos de sus patrones y más daño no pueden hacer.
Buenos gobiernos
Ayer por Telemax miraba una entrevista que le efectuaron al secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo y éste manifestaba en plena seguridad que estaba seguro su partido el PAN obtendría sin duda alguna la presidencia el próximo 2012 debido a que: (lo cito textualmente) "Han sido casi doce años de buen gobierno panista y eso es garantía para que la gente vote de nuevo por el candidato que el partido designe...".
¡Vaya desfachatez del politiquillo mediocre!
Pleitos entre gitanos
No termina la costumbre entre algunos periodistas, comunicadores y locutores de agredirse mutuamente en defensa -así se infiere-, de sus propios intereses. Quizás ellos no miden las consecuencias de esos actos tan denigrantes al practicar el vituperio públicamente a través de los respectivos medios que representan. Tales pleitos de lavaderos los ponen en un bajísimo nivel tanto que los lectores y público en general deja de creerles y todo ello termina en un mitote del que sólo ellos son los interesados.
Qué lastima que lastimen así a un gremio tan decadente y corrompido por algunos.
Lo que hay que hacer para comer y vivir bien.