Ventura Cota Borbón
Cuando tuve oportunidad de estar al frente de un
grupo de alumnos en el quinto semestre de preparatoria, concretamente
impartiendo la materia de Literatura Universal, francamente debo confesar que
me entusiasmaba mucho debido a los temas que se trataban y especialmente cuando
abordábamos lo referente a la literatura griega.
Les explicaba a mis condiscípulos, que siempre me
produjo asombro y nunca dejaba de extasiarme por esa interesante cultura. De
hecho trataba de realizar dinámicas para que ellos mismos descubrieran motu
proprio dicho prodigio.
Grecia, con una superficie total de ciento
treinta y dos mil kilómetros cuadrados y en la actualidad con una población
aproximada de poco más de trece millones de habitantes, logró este país influir
profundamente en las culturas del orbe.
Es increíble que un pueblo
tan insignificante en cuanto a poder, territorio y población haya tenido la
capacidad de alcanzar una hegemonía en todos los órdenes del saber y de la
ciencia.
En cuanto a la literatura,
fueron los productores de los distintos géneros y subgéneros literarios: épico,
epopeya, lírico, drama, teatro, comedia, tragedia. Son los primeros en la
Historia de la humanidad en legarnos casi todo lo importante, exceptuando desde
luego, el cristianismo.
Los griegos por ser tan
compleja su Historia (génesis), reemplazaron a ésta con la leyenda y
tradiciones mitológicas; no obstante no deja de ser maravillosos.
El primer hombre, decían,
había sido hecho de barro por un gigantesco hombre llamado PROMETEO, quien
presuntamente había robado el fuego al dios Zeus, para darle vida y calentar el
terruño. Zeus, en venganza, lo encadenó a una inmensa roca en la cúspide del
Cáucaso (Región de montañas situadas entre el Mar Caspio y el Mar Negro), donde
un águila lo devoraría día a día.
Zeus mandó un diluvio para
destruir todo vestigio de vida; sin embargo, Deucalión (hijo de Prometeo)
escapó y dice la leyenda que pobló de nuevo la tierra arrojando piedras sobre
sus hombros y de las cuales surgía un hombre de nuevo, de los cuales uno se
llamó Helen, cuyo antepasado son los helenos o GRIEGOS; de los cuales nacieron
los dorios, los eolios, los jonios y los aqueos.
Cuando estaba estudiando
secundaria, el maestro de Español nos encargó leer las famosas obras de Homero:
La Ilíada y La Odisea, consideradas unos monumentos literarios que aún se
conservan en su lengua original. El griego Aristófanes de Bizancio, en el siglo II a C. inventó
una simbología especial para poder entender las obras homéricas las cuales fueron
escritas en el dialecto eólico-jónico y se usó un sistema de medición de versos
llamado hexámetro, cuya riqueza y fortaleza en contenido jamás ha sido igualado
incluso ni por los mismos autores griegos posteriores a esas obras.
La Ilíada tiene por tema la
leyenda de Troya (Alcázar inexpugnable. Caballo de Troya –es mencionado en La
Odisea en el Octavo canto) cuyo relato no se circunscribe a la campaña o guerra
que duró diez años; sino concretamente el episodio se inicia con la ira y
retirada de Aquiles, héroe de esta obra mitológica. Homero narró toda esa
historia en 24 cantos o rapsodias.
Tanto la toma de la ciudad
como la muerte de Aquiles, no suceden
dentro del poema. La peculiaridad del arte homérico en La Ilíada, es que Homero
recurre a personajes irreales, incluso las divinidades mitológicas intervienen
de manera decisiva en el desarrollo de los acontecimientos; es decir. Los
dioses del Olimpo toman parte en esos cantos. El espíritu heroico domina como
característica principal en La Ilíada. Homero recurre a la parodia con la Batracomaquia.
Algo que llama la atención,
es que a pesar de que Homero era enemigo irreconciliable de los troyanos, no se
dejó llevar por la pasión y en su obra los trata con respeto y consideración.
Los describe justos y caballerosos, a veces aún más que los aqueos (pueblo que
luchó contra los troyanos quienes en mil naves rodearon Troya y después la
sitiaron).
Si “La Ilíada” es el poema
heroico de la guerra por excelencia, “La Odisea” es el poema de los
experimentados hombres de mar, los marinos que forjan un relato de aventuras y
peripecias en un fondo legendario que si bien participan los dioses griegos, a
diferencia de su primera obra no luchan con violencia sino que son sumisos.
Otra diferencia que se encuentra en La Odisea con respecto a La Ilíada, es que
en esta última intervienen personajes grandiosos con característica de dioses
en cambio en La Odisea, son caracterizados más humanamente.
La Odisea, lo mismo que su
contraparte, La Ilíada también se compone de 24 cantos o rapsodias. El canto de
las sirenas, el cíclope ciego, el tiro con flechas de Ulises u Odiseo por el
ojo del mango de 12 hachas.
Dentro de las obras de
Homero, se encuentran algunos datos curiosos como es la presunta ceguera de
Homero. Un investigador llamado Víctor Bérard realizó el viaje de Ulises
descrito en La Odisea y encontró que las descripciones del paisaje, incluso los
accidentes geográficos, y otros detalles eran sorprendentemente afines a la
realidad; de manera que resulta poco verosímil la ceguera de Homero. Además se
dice que en realidad Homero no fue un solo personaje, sino varios quienes
concatenaros las historias de las dos obras cumbres de la literatura griega.
Después de Homero, otro gran
filósofo que influyó demasiado en la Humanidad fue Esquilo, mismo que es considerado
el padre o creador de la tragedia. La más antigua de sus obras es “Las
Suplicantes” cuya trama es el conflicto que viven las 50 hijas de Dánao
(personaje principal), ya que sus primos intentan contraer matrimonio con
ellas.
En esta obra Esquilo hace
gala de su ingenio para que se pondere el heroísmo por encima de todo. Otra
gran obra es “Los Persas”, en ésta se cree que el personaje central es él
mismo, enalteciendo su participación el la batalla de Salamina.
La obra cumbre y más conocida
de Esquilo es “Prometeo encadenado”. Aunque en esta tragedia intervienen
dioses, lo humano constituye el tema y da la sensación de perpetuar el
sufrimiento de quien tanto hizo por el pueblo griego.
Naturalmente que hay muchos
más autores y obras, sin embargo los mencionados arriba son los más importantes
y algo digno de resaltar es que es que todas las obras de los autores de la
tragedia y comedia del viejo pueblo
helénico, tienen influencia de Homero.
Cuenta una leyenda que
Esquilo en su tiempo mozo fue vaticinado por medio de una pitonisa que la
muerte le llegaría del cielo. Por esa razón, trataba de estar siempre alejado
de la intemperie. No obstante el destino es impredecible y su muerte se produjo
cuando un ave de las llamadas quebrantahuesos -pudo ser un águila-,
confundiendo la cabeza calva de Esquilo con una piedra, estrelló en ésta una
tortuga que llevaba para alimentarse.
A pesar de lo “enfadoso” que
resultaba en ocasiones los temas tratados en la materia de marras, el alumnado
se involucraba demasiado y hacíamos de la clase algo que nos resultara a todos
menos tedioso. Con dinámicas extracurriculares además de interesarse los
jóvenes y jovencitas, vaya que aprendíamos más.
Hay muchas cosas más que
decir acerca de la cultura de los griegos y a pesar de que los políticos con
sus enredos están casi colapsando a su gente con la raquítica economía al punto
de quiebre, sin embargo el espacio se terminó pero sólo podemos decir en
conclusión de los helenos: ¡Qué pueblo tan admirable! He dicho.