martes, 16 de octubre de 2012

Los helenos


Ventura Cota Borbón
Cuando tuve oportunidad de estar al frente de un grupo de alumnos en el quinto semestre de preparatoria, concretamente impartiendo la materia de Literatura Universal, francamente debo confesar que me entusiasmaba mucho debido a los temas que se trataban y especialmente cuando abordábamos lo referente a la literatura griega.

Les explicaba a mis condiscípulos, que siempre me produjo asombro y nunca dejaba de extasiarme por esa interesante cultura. De hecho trataba de realizar dinámicas para que ellos mismos descubrieran motu proprio dicho prodigio.

Grecia, con una superficie total de ciento treinta y dos mil kilómetros cuadrados y en la actualidad con una población aproximada de poco más de trece millones de habitantes, logró este país influir profundamente en las culturas del orbe.

Es increíble que un pueblo tan insignificante en cuanto a poder, territorio y población haya tenido la capacidad de alcanzar una hegemonía en todos los órdenes del saber y de la ciencia.

Del pueblo griego tenemos la herencia de las matemáticas, la medicina, la arquitectura, el estudio de la filosofía, creadores de las olimpíadas (Olimpia, es una región que está en el Peloponeso –península del Sur de Grecia-, y de donde surgieron los juegos que cada cuatro años lanza a competir a los mejores atletas del mundo. Las olimpíadas surgieron en honor del dios Zeus) y un gran legado: parte importante de nuestra lengua romance.

En cuanto a la literatura, fueron los productores de los distintos géneros y subgéneros literarios: épico, epopeya, lírico, drama, teatro, comedia, tragedia. Son los primeros en la Historia de la humanidad en legarnos casi todo lo importante, exceptuando desde luego, el cristianismo.

Los griegos por ser tan compleja su Historia (génesis), reemplazaron a ésta con la leyenda y tradiciones mitológicas; no obstante no deja de ser maravillosos.

El primer hombre, decían, había sido hecho de barro por un gigantesco hombre llamado PROMETEO, quien presuntamente había robado el fuego al dios Zeus, para darle vida y calentar el terruño. Zeus, en venganza, lo encadenó a una inmensa roca en la cúspide del Cáucaso (Región de montañas situadas entre el Mar Caspio y el Mar Negro), donde un águila lo devoraría día a día.

Zeus mandó un diluvio para destruir todo vestigio de vida; sin embargo, Deucalión (hijo de Prometeo) escapó y dice la leyenda que pobló de nuevo la tierra arrojando piedras sobre sus hombros y de las cuales surgía un hombre de nuevo, de los cuales uno se llamó Helen, cuyo antepasado son los helenos o GRIEGOS; de los cuales nacieron los dorios, los eolios, los jonios y los aqueos.

Cuando estaba estudiando secundaria, el maestro de Español nos encargó leer las famosas obras de Homero: La Ilíada y La Odisea, consideradas unos monumentos literarios que aún se conservan en su lengua original. El griego Aristófanes de Bizancio, en el siglo II a C. inventó una simbología especial para poder entender las obras homéricas las cuales fueron escritas en el dialecto eólico-jónico y se usó un sistema de medición de versos llamado hexámetro, cuya riqueza y fortaleza en contenido jamás ha sido igualado incluso ni por los mismos autores griegos posteriores a esas obras.

La Ilíada tiene por tema la leyenda de Troya (Alcázar inexpugnable. Caballo de Troya –es mencionado en La Odisea en el Octavo canto) cuyo relato no se circunscribe a la campaña o guerra que duró diez años; sino concretamente el episodio se inicia con la ira y retirada de Aquiles, héroe de esta obra mitológica. Homero narró toda esa historia en 24 cantos o rapsodias.

Tanto la toma de la ciudad como la  muerte de Aquiles, no suceden dentro del poema. La peculiaridad del arte homérico en La Ilíada, es que Homero recurre a personajes irreales, incluso las divinidades mitológicas intervienen de manera decisiva en el desarrollo de los acontecimientos; es decir. Los dioses del Olimpo toman parte en esos cantos. El espíritu heroico domina como característica principal en La Ilíada. Homero recurre a la parodia con la Batracomaquia.

Algo que llama la atención, es que a pesar de que Homero era enemigo irreconciliable de los troyanos, no se dejó llevar por la pasión y en su obra los trata con respeto y consideración. Los describe justos y caballerosos, a veces aún más que los aqueos (pueblo que luchó contra los troyanos quienes en mil naves rodearon Troya y después la sitiaron).

Si “La Ilíada” es el poema heroico de la guerra por excelencia, “La Odisea” es el poema de los experimentados hombres de mar, los marinos que forjan un relato de aventuras y peripecias en un fondo legendario que si bien participan los dioses griegos, a diferencia de su primera obra no luchan con violencia sino que son sumisos. Otra diferencia que se encuentra en La Odisea con respecto a La Ilíada, es que en esta última intervienen personajes grandiosos con característica de dioses en cambio en La Odisea, son caracterizados más humanamente.

La Odisea, lo mismo que su contraparte, La Ilíada también se compone de 24 cantos o rapsodias. El canto de las sirenas, el cíclope ciego, el tiro con flechas de Ulises u Odiseo por el ojo del mango de 12 hachas.

Dentro de las obras de Homero, se encuentran algunos datos curiosos como es la presunta ceguera de Homero. Un investigador llamado Víctor Bérard realizó el viaje de Ulises descrito en La Odisea y encontró que las descripciones del paisaje, incluso los accidentes geográficos, y otros detalles eran sorprendentemente afines a la realidad; de manera que resulta poco verosímil la ceguera de Homero. Además se dice que en realidad Homero no fue un solo personaje, sino varios quienes concatenaros las historias de las dos obras cumbres de la literatura griega.

Después de Homero, otro gran filósofo que influyó demasiado en la Humanidad fue Esquilo, mismo que es considerado el padre o creador de la tragedia. La más antigua de sus obras es “Las Suplicantes” cuya trama es el conflicto que viven las 50 hijas de Dánao (personaje principal), ya que sus primos intentan contraer matrimonio con ellas.

En esta obra Esquilo hace gala de su ingenio para que se pondere el heroísmo por encima de todo. Otra gran obra es “Los Persas”, en ésta se cree que el personaje central es él mismo, enalteciendo su participación el la batalla de Salamina.

La obra cumbre y más conocida de Esquilo es “Prometeo encadenado”. Aunque en esta tragedia intervienen dioses, lo humano constituye el tema y da la sensación de perpetuar el sufrimiento de quien tanto hizo por el pueblo griego.

Naturalmente que hay muchos más autores y obras, sin embargo los mencionados arriba son los más importantes y algo digno de resaltar es que es que todas las obras de los autores de la tragedia  y comedia del viejo pueblo helénico, tienen influencia de Homero.

Cuenta una leyenda que Esquilo en su tiempo mozo fue vaticinado por medio de una pitonisa que la muerte le llegaría del cielo. Por esa razón, trataba de estar siempre alejado de la intemperie. No obstante el destino es impredecible y su muerte se produjo cuando un ave de las llamadas quebrantahuesos -pudo ser un águila-, confundiendo la cabeza calva de Esquilo con una piedra, estrelló en ésta una tortuga que llevaba para alimentarse. 

A pesar de lo “enfadoso” que resultaba en ocasiones los temas tratados en la materia de marras, el alumnado se involucraba demasiado y hacíamos de la clase algo que nos resultara a todos menos tedioso. Con dinámicas extracurriculares además de interesarse los jóvenes y jovencitas, vaya que aprendíamos más.

Hay muchas cosas más que decir acerca de la cultura de los griegos y a pesar de que los políticos con sus enredos están casi colapsando a su gente con la raquítica economía al punto de quiebre, sin embargo el espacio se terminó pero sólo podemos decir en conclusión de los helenos: ¡Qué pueblo tan admirable! He dicho.