La historia del
surgimiento de la nación mexica, es inmensamente rica y está llena de
situaciones anecdóticas que pocos países tienen en su haber. México, como tal, sin duda una tierra digna de admirarse, siempre y cuando no
existiera todo lo que a lo largo del tiempo y desde su fundación, le ha perjudicado.
Todo empezó a ir mal
cuando se suscitó la mezcla español-indígena. ¿Por qué no les tocó en suerte
mejor que vinieran a “conquistarnos” los alemanes, los noruegos, los japoneses?
O, ¿fue más bien que nos degeneramos paulatinamente, no importando el tipo de
gente que nos dogmatizara?
Lo que sucede en
México, puede que no sea privativo de este estado, sin embargo considero que es una desgracia hoy en día, ser mexicano.
Tal parece que desde
que nacemos traemos en la sangre, en los genes la corrupción, la transa, el “topillo”,
la rampante trampa y no hemos sido capaces de intentar siquiera poner un alto a
esa rapacidad y a esa desgracia.
Lo malo de ello, es
que en todos existe una co-responsabilidad de lo que acontece y desafortunadamente no hay nadie que escape a
esa némesis o maldición.
Pareciera que desde
la concepción, se nos injerta un gen maligno, que nos destina a ser como somos:
dejados, güevones, conformistas, agachados, ladrones y un largo etcétera que ocuparía
parte de este escrito.
Por supuesto que
también hay cosas maravillosas…si el país estuviera deshabitado. Entre todos
nos hemos encargado de echarlo a perder.
Pero sigo sosteniendo
que para muchos mexicanos, es una desgraciada mala suerte serlo. Lo he
escuchado.