viernes, 2 de diciembre de 2011

Amistad

Por Ventura Cota y Borbón III
Dentro de la vida de los seres humanos, las relaciones interpersonales son sumamente importantes. Desde tiempo de la “caverna”, el hombre, -por antonomasia-, ha sido un ser social, incluso, por intuición, desconociendo totalmente el modo y forma, los seres humanos han socializado.

Por ello, en estos tiempos tan convulsionados por todo lo que nos rodea, el contar con amigos sinceros, es un gran privilegio y honor mutuo. En nuestras profesiones la convivencia diaria con otros y otras hace que surjan ciertos afectos y en una mínima parte, éstos pueden derivar en una sana y sincera amistad, mas es alto el porcentaje en que sólo existe compañerismo.

Tengo la fortuna de contar con tres buenos amigos. De esos cuya definición del término engloba todas las características. Uno de ellos –José Santos Moreno-, a quien desde “morros” apodamos “El Negro José”, primero por la famosa melodía del mismo nombre y segundo por su color de piel, siempre y desde donde esté, se pone en contacto conmigo.

Tiene muchos años viviendo fuera de Guaymas. Se casó y fue a residir al Sur. Se dedica a “choferear”, es trailero y su vida transcurre prácticamente la mayor parte, en carretera.

A veces me llama desde Tamaulipas, otras se reporta desde Durango, del D.F, de Houston, de Dallas, etc. Es amistad fiel.

Ayer a las 22 horas, recibí su llamada desde Guanajuato. “Acabo de despertar, dormí toda la tarde y voy rumbo a Mérida”, me dijo el negrito José.

Cuando pasa por Guaymas rumbo al Norte, siempre nos ponemos de acuerdo y nos vemos en "el Valiente". Regularmente comemos o desayunamos o cenamos, según la hora y platicamos mucho de nuestras familias.

Casi cada semana estamos en contacto. Lo quiero mucho como un hermano por que es un hombre trabajador, honesto, que tuvo una infancia muy dura pero supo sacar a delante a su mamá –quien gracias a Dios aún vive- y venera a su esposa e hijos. Es un hombre de bien.

Dios lo mantenga siempre protegido con su manto de bondad, ya que por los caminos que circula el Negro son peligrosos y siempre al despedirnos es desearle mucha suerte y que se cuide.

Debemos cultivar la amistad y conservarla, por que las buenas amistades en este tiempo de convulsión loca, son difíciles de hallar.