miércoles, 16 de noviembre de 2011

Aquí y Ahora

La muerte de Blake Mora
¿Qué fue lo que pasó?
Avante sigue avante: 12 años
Por Prof. Alejandro Ramírez Cisneros
SI SE HICIERA un sondeo para captar del propio público sus opiniones sobre las circunstancias que originaron la inesperada muerte del secretario de Gobernación, JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA, ¿qué piensa usted que responderían los encuestados? Efectivamente, el consenso generalizado hablaría de un atentado criminal, como respuesta a las mal planeadas acciones del gobierno federal contra el crimen organizado.

Lo que sucede es que los mexicanos somos incrédulos por la razón simple y sencilla de que desde siempre los gobiernos demagogos que hemos padecido en los tiempos post revolucionarios, se manejan a base de patrañas. Con mentiras y más mentiras nos atiborran, de tal suerte que cuando pudieran hablarnos con la verdad, nomás no les creeríamos.

Viene al caso lo anterior, porque apenas a pocos minutos de haberse conocido la trágica muerte del alto funcionario federal, ya se hablaba en las primeras notas de un “mero accidente”, en conclusiones apresuradas de los (des) informantes voceros oficiales, que sin recato alguno dieron como un hecho que el “avionazo” donde murieron BLAKE MORA y otros servidores públicos fue a causa de un hecho meramente circunstancial, sin considerar otras posibilidades, inclusive la de un atentado por parte de manos criminales.

Lo cierto –y en eso coincidimos muchos— es que resulta extraño que en similares condiciones, por accidentes aéreos, hayan perecido dos cercanos colaboradores del presidente CALDERÓN, ambos igualmente coincidentes a la hora de su muerte, ocupando el cargo de Gober-nación, que es el segundo más importante en el esquema gubernamental mexicano.

Existe en el país y en un alto porcentaje de mexicanos, un sentimiento de profunda animadversión en contra del gobierno federal y en particular, de una manera directa hacia el presidente de la república, por los hechos tan abominables que han caracterizado a la administración calderonista.

O si no, ya ven lo que dijo HUMAN WATCH RIGHT, en un informe reciente que puso directamente en manos del primer mandatario mexicano, de que con el pretexto de la “guerra contra el narco”, se han incurrido en serios delitos que implican algo abusivo e intolerable: la violación a los derechos humanos de los mexicanos, cometidos por elementos del propio gobierno, entiéndase autoridades militares y civiles, que detienen y torturan a inocentes e inclusive, lo peor, matan a gente que nada tiene que ver con los delitos atribuidos al crimen organizado.

Esto, agregamos, es parte del desorden generado por una situación beligerante en donde la autoridad se pierde y cae en la frecuencia de abusos pretextados como acciones legales, que nada tienen de eso. Nada hay más criticable y a su vez reprobable, que los excesos de autoridad y el autoritarismo desenfrenado que irremediablemente desembocan en los execrables atropellos que victimizan a la población indefensa, repitiéndose aquel dicho muy popular de que “la hebra se revienta por lo más delgado”.

El comentario es obligado ante lo que pasó: la muerte trágica e inesperada del Secretario de Gobernación, en medio de las suspicacias de la opinión pública, que luego sacó su propia conclusión: ¡ATENTADO!

Y viene a “remachar el clavo”, lo publicado horas antes de la muerte de BLAKE MORA, por un “twiteero” quien dijo que “el 11-11, caería un secretario del cielo. No a reforma”, o algo así, como si esta persona que se metió a las redes sociales con su mensaje premonitorio, supiera lo que estaba por suceder. Tal vez fue un anuncio desafortunado y acertado por casualidad, o a lo mejor el “twiteero” de marras sabía de lo que estaba por venir. Si fue así, entonces no debe descartarse la posibilidad de que existía un plan para aniquilar al Secretario de Gobernación.

“HAIGA SIDO COMO HAIGA SIDO”, como dijo el propio Calderón en una expresión irreverente por ser gramaticalmente inaceptable, la verdad de las cosas es que este sexenio que está en su etapa final, ha sido del todo desafortunado. Las medidas implementadas por el jefe del Ejecutivo en turno no han sido las mejores y lejos de eso, el hombre ha sido manifiestamente autoritario e insensible. Su incapacidad para ocupar un cargo tan alto, delicado e importante, es indiscutible. Ha caído en un absolutismo total, lindante con la mentalidad de un dictador “enfebrecido” por el poder y ajeno, pero muy ajeno, a los verdaderos sentimientos del pueblo y a cuya administración llegó igualmente en circunstancias harto cuestionables, en una presunta “victoria” electoral muy discutida, de tal manera que se le conoce desde entonces, como “el usurpador”, pues no cabía duda de ninguna especie de que el legítimo ganador de la votación del 2006 fue ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR, despojado de su triunfo por el contubernio del entonces Presidente VICENTE FOX con la gente de su partido, el PAN y las indecentes y corruptas autoridades electorales de aquel entonces.

Todavía recordamos con disgusto la cínica declaración del incompetente FOX, el del cacareado cambio que nunca se vio, cuando sin el mínimo rubor se atrevió a decir: “GANÓ MI PARTIDO, GANÓ MI CANDIDATO Y GANÉ YO”. Esto cuando se anunció el “triunfo” electoral de CALDERON.

EL DESASTRE del gobierno calderonista es evidente. Los resultados de los tan anunciados beneficios para el pueblo, como lo ofreció en su campaña, no se ven por ningún lado. El autollamado “presidente del empleo” ha sido un fiasco. Mejor debió haber sido el “presidente de los GASOLINAZOS”. El sábado 12 del mes de noviembre en curso, se dio el undécimo aumento en este año a los energéticos y con esos aumentos se prohíja a su vez, el encarecimiento en productos básicos, tan lesivos para millones de mexicanos que se debaten en la pobreza y la ruina económica total, postrados allí por la vesanía de un mandatario incompetente e insensible.

Por estas y otras cosas más, la gente “sospecha” de que la muerte en este caso de BLAKE MORA, pudo haber sido un hecho provocado por los enemigos del régimen, lo que desde luego es absurdo. Recurrir a la aniquilación de funcionarios oficiales, como reproche al gobierno, es un crimen sin nombre, algo irracional y no aceptable. En el caso del funcionario que pereció en lo que hasta ahora se toma como un accidente de aviación, se mata a un servidor público, a un padre de familia, a un esposo y a un mexicano que no se merecía esa suerte, en caso, repetimos, de que su muerte haya sido provocada. Ojalá que no.

PARA CERRAR, llega SIN LÍMITE AVANTE a doce años de fructífera existencia. Este ya prolongado período ha sido muy satisfactorio para todos los que de una u otra forma estamos ligados a su publicación y por lo tanto, compartimos la satisfacción del suceso.

Sin embargo, mención especial merecen, en primer término, el editor de la revista, ESTEBAN TERRAZAS AGUIRRE. El connotado empresario ha sido muy generoso en el patrocinio y gracias a él, SIN LÍMITE AVANTE navega contra viento y marea, cumpliendo con una plausible tarea informativa y de formación de una opinión pública justa en sus juicios y correcta en sus afirmaciones.

Otra persona digna de encomio y reconocimiento por sus tesoneros esfuerzos por la publicación quincenal de la revista, es el periodista y amigo VENTURA COTA Y BORBÓN, su director, quien de una manera harto responsable se ha entregado al cumplimiento de su función de una forma muy positiva, tanto así que desde que tomó las riendas de SIN LÍMITE AVANTE, ésta ha crecido significativamente y sigue llegando a sus lectores de la región de una manera puntual y oportuna.

Felicidades y esperamos que los aciertos de este órgano informativo se multipliquen para bien de todos, pues su principal función, como es sabido, es la de servir al público de una manera ilimitada.

¡Ni modo!