No pagas, te pego
Por Ventura Cota y Borbón III
Se hizo una tradición desde hace dieciséis años en Hermosillo, lugar donde se ideó y se consolidó la idea de reunirse grupos de personas de todas las edades y sexos afines a la lectura y escritores de cuento, de novela, de poesía, de ensayo, en fin a todo lo que represente cultura literaria y dio como meta denominarlo Encuentro Hispanoamericano de Escritores.
Allá nació, por lo tanto allá se acostumbró. Hermosillo desde entonces y hasta hoy ha sido la sede de tan singulares reuniones. Cuando ya habían transcurrido ocho años de juntas, decidieron compartir con Guaymas esos encuentros y del 3 al 4 de junio próximo pasado, nuestro puerto también se convirtió en anfitrión como subsede, recibiendo a bastante talento de diversas partes del país e incluso del extranjero.
La fiesta entre literatos comenzó el 1 de junio y se extendió hasta el 3, mismo día en que dio inicio en Guaymas.
Fue el XVI Encuentro Hispano-americano de Escritores, Horas de Junio 2011, en el cual los profesionales de la pluma hicieron entrega del premio nacional “Carlos Monsiváis” al maestro Miguel Méndez, quien aunque de origen norteamericano, su amor por la cultura mexicana lo hizo dedicar su obra casi enteramente a este país. A su novela “Peregrinos de Aztlán” se le conoce como la obra clave de la literatura chicana.
El poeta y escritor don Miguel Méndez, a pesar de su avanzada edad, misma que ya era evidente en su rostro y cuerpo cansados, mostraba una vitalidad y lucidez envidiables.
También en esta ocasión de las Horas de Junio 2011, el último día del encuentro, se le rindió un tributo a José Agustín, escritor mexicano del estado de Guerrero conocido también como el literato de la onda y quien a la edad de 20 años pergeñó su primera novela, por cierto ésta muy interesante, a la que tituló “La tumba”.
Aquí en el municipio se llevaron a cabo las mesas de trabajo teniendo como fondo natural de escenario a la bahía. Aunque no escribo, ni siquiera recito, de hecho apenas articulo palabras, nuestro amigo el director de la Casa de la Cultura en el puerto, el Ing. Javier Ballesteros López, tuvo la deferencia de invitarme a participar en tan importante acto. Por supuesto que gustoso y de inmediato acepté.
Temerariamente ocupé una mesa de apertura siendo moderada ésta por el mismo Ing. Ballesteros López y contando además con la presencia de reconocidos escritores y poetas como David Vizcaíno, Óscar Silva, ambos de Guaymas, así como la señora Victoria Romero del bellísimo estado de Guanajuato y Oralia Rodríguez de la fronteriza Tijuana, BC. Profesionales de las letras por antonomasia.
Lamentablemente como casi siempre ocurre y a pesar de la publicidad tanto en radio como prensa escrita que se brindó al mencionado evento, en realidad fueron pocas personas quienes concurrieron, no siendo obstáculo de desmerecimiento y mucho menos de opacidad o desmedre en el ánimo de quienes participamos, simplemente estuvimos quienes debimos estar.
Para mí fue una experiencia muy gratificante convivir aunque tan sólo haya sido unas pocas horas, con renombrados escritores y sobre todo, aprender de su sencillez.
En mi corto currículum, sólo declaraba que me autodenomino como un contador de historias cotidianas y quien ha sido la piedra en el zapato para muchos empresarios, políticos, gente de la sociedad civil sin dejar por fuera al mediano y alto clero.
De hecho, mi ponencia estuvo dedicada a una situación vivida por su servidor y un sacerdote cuyo nombre no deseo mencionar debido a que aunque ya lo perdoné, sigo estando en sus pensamientos y claro que éstos no son muy halagüeños a mi persona.
Se logró mantener la atención en el respetable y conocedor público, que era mi máxima preocupación. Es decir, lo expuesto, provocó comentarios, según me enteré, para bien.
Como colofón de este mamotreto, les cuento que en estos encuentros literarios de enorme prestigio, en años anteriores se han tributado honores a reconocidos novelistas como fue el caso de la señora Elena Poniatowska. De ese tamaño es esto.
Para el siguiente encuentro de literatos, que sería el XVII en el 2012 –año de turbulencias políticas-, se me invitó anticipadamente, esperando que Dios me permita llegar a ese día y poder disfrutar de nuevo con el saludo de mis nuevos amigos y amigas y por supuesto que allí estaremos.
ADEMÁS DE HACERLO POR PLACER Y POR CUESTIONES DE MI LABOR EN EL MEDIO DE INFORMAR, ME GUSTA SOBREMANERA leer revistas, periódicos y naturalmente ver televisión para estar enterado de lo que pasa en el país, en el estado y en el municipio.
En lo que respecta a la televisión, desde hace un par de años ya no le hincho la bolsa a los dueños de Megacable por lo tanto sólo veo lo que me llega vía aérea y sin costo. Uno de los bodrios que a veces atrae mi atención es el canal de Ciudad Obregón cuya sintonía aparece en el 34.
De unos días a la fecha, sistemáticamente este transmisor, es decir Televisora del Yaqui, Grupo Pacífico –ignoro si sean patrocinados por el empresa cervecera o sea por la ubicación geográfica-, por medio de sus noticiarios ha dedicado casi en su totalidad la sección que corresponde a Guaymas en ataques vitriólicos contra el alcalde César Lizárraga Hernández.
Una tras otra, las notas o consignas que los corresponsales en el puerto presentan al público televidente, van encaminadas a sacarles los “trapitos al sol” al alcalde guaymense.
Si se tapó un bache, Lizárraga tuvo la culpa. Si se abrió de nuevo, con más razón. Si un perro mordió a un gato, el primer edil es el responsable, si el gato rasguño al perro, pues con sobrada razón. El malo, el culpable de la cinta para TV del Yaqui es siempre CLH.
Es posible que César Lizárraga sea merecedor de tan “honrosas” menciones, sin embargo y tal como se infiere, lo más pro-bable es que no haya habido “arreglos” de carácter económico con la mencionada empresa televisiva y todas sus arengas van descargadas contra el munícipe.
Por supuesto que no defiendo el mal o buen desempeño del administrador de este Ayuntamiento, lo que me llama la atención es precisamente eso: los ataques sin parar.
En ocasiones he manifestado y lo he plasmado en este remedo de columna, que los políticos, especialmente quienes están al frente de una entidad gubernamental, no deben hacer ningún tipo de pago absolutamente a nadie, especialmente a los medios de comunicación. Hacerlo implica acallar conciencias y someterse a las “indicaciones” de quienes desembolsan el dinero para patrocinar buches aventureros. Por que ya lo dice un refrán: “El que paga, manda”.
Si acaso hay obra comunitaria, buena administración del erario y un buen desempeño, pues que se hable para ponderar esas situaciones, mas si actúan en contrario, criticarlos sin mesura ni medias tintas. Pero, pagan y allí está el detalle, como diría ese gran mimo mexicano.
Televisora del Yaqui, en mi muy particular y humilde apreciación, está abusando de la pantalla chica y cayendo como vulgares mendigos o limosneros, en “suplicar” vía golpeteo una dádiva que tarde o temprano César Lizárraga tendrá que dar, accediendo así al voraz apetito de la televisora de marras.
¿Quién ganará esta pelea tan intensa? Parafraseo a mi amigo José G. Rodríguez, el Zurdo, cuando digo que apuesto doble contra sencillo a que el Ayuntamiento se mantendrá en su postura de no ceder. Al fin y al cabo diga lo que diga la TV del Yaqui para muchos en estos momentos debe significar que no han descubierto el hilo negro con los dichos sobre el alcalde.
Lástima que esa máxima de “NO PAGAS, TE PEGO” sea utilizada de modo tan indiscriminado y sin pena alguna por muchos que se dicen empresarios de la comunicación y lacayos a su servicio. He dicho.
De última hora y como acápite final: el pasado viernes 10 de junio esta televisora transmitió un programa en vivo desde la Casa de la Cultura en Guaymas. Cabe la posibilidad de que el alcalde ya las dio…las órdenes para que le empiecen a pagar.