Por Eduardo Antonio Burrola Ramírez
Mi nombre es Natalia Molina Verdugo, terminé la normal el año de 1957 en San Ignacio ubicado a 20 minutos de Magdalena Sonora y soy licenciada en Educación Especial en Guadalajara Jalisco.
"Cuando trabajé de maestra en esta población sonorense, tuve la oportunidad de darle clases a Luis Dolando Colosio Murrieta, a quien le gustaba mucho la Historia de México, y poniendo su mano al frente decía que el quería ser Presidente; también había un niño de Imuris que decía él quería ser "borracho", y por qué le preguntaba y decía: "Es que quiero amarrar el caballo en el palo que tienen por fuera de la cantina"; y otro que seguido llegaba llorando y a la pregunta de por qué lloraba, le contestaba: "Que por que no había muertos".
Después llegue a la conclusión que los padres de este niño tenían una funeraria y cuando les pedía dinero para gastar, le decían que no porque no había difuntos y por lo mismo no había entrada de dinero.
La maestra actualmente trabaja en el Colegio Navarrete. Empecé en el año de 1963 -dice-, por lo que tengo 48 años de maestra aquí en Guaymas y seis en Magdalena son 54 ya de que doy clases. Estoy casada con Gregorio Romero A., no tenemos hijos, nomás los que he moldeado como maestra, por varias generaciones que ya son algunas de verdad.
Lo que les voy a relatar a continuación es lo que realmente ocurrió: era el 30 de octubre de 1994 e hicimos planes para hacer un viaje de paseo y estudio un grupo de maestros y yo, a un paraje conocido como "El cañón de las Barajitas" situado al poniente de Guaymas. Salimos del hotel Loma Bonita y nos dirigimos a la playa "Los anegados" donde nos esperaba el barco anfibio que nos llevaría a dicho cañón, cuando llegamos, los maestros ecologistas nos informaron de unas plantas medicinales endémicas del lugar, acto seguido nos dieron de comer pescado y arroz, ya de regreso y al son de la guitarra de don Felipe Pérez, conocido trovador y maestro de Guitarra del Colegio Navarrete, recuerdo que veníamos todos contentos y alegres cantando "La barca de Guaymas" cuando de pronto se empezó a descomponer el tiempo y las olas muy fuertes hacían que el barco diera vueltas y vueltas, entonces uno de los maestros ecologistas le dice al maquinista que le disminuya la velocidad, a lo que le contesta: "ya le bajé", después le dije yo que le disminuyera más y él contestó, "ya le disminuí todo y el motor del barco ya no respondió.
"Yo me puse a sacar los salvavidas y pasárselos a todos y vi que la maestra Lucy lloraba y le pregunté el motivo, ella no me contestaba y lloraba más, después comprendí que estaba muy atemorizada igual que todos nosotros. En ese momento el barco se volteó y caí desmayada, quiero suponer que fue un golpe porque el tubo pasamanos del barco me estaba aplastando. Cuando reaccioné ya estaba flotando y llega la maestra Socorro Zanzarric y el maestro don Julián y me decían. "Me ahogo, me ahogo, yo les contestaba que no sabía nadar, sólo flotar; y la maestra Coral Winchell me decía, "no tengas miedo maestra que mi hija de 15 años que acaba de morir nos va a cuidar".
Estuvimos más de dos horas en el mar. El maestro Julio Tabarini nos decía que si nos movíamos nos iban a atacar los tiburones, pero las olas nos movían mas afortunadamente no nos atacó ningún animal marino. Durante el tiempo que estuve desmayada la maestra Coral sostenía mi cabeza sobre su brazo y me decía que respirara, pero yo no oía nada porque lo único que recuerdo es que veía un túnel largo y al final vi una luz muy bonita y brillante que no puedo describir y cuando volví de ese trance me dijo la maestra Coral que me había muerto por segundos.
Una persona que estaba en la playa, vio que el barco ya no se veía y fue a dar aviso al hotel Loma Bonita y después que pasaron dos horas -que se me hicieron eternas- empezaron a llegar lanchas y nos rescataron, doy gracias a Dios por este milagro del naufragio en el que todos nos salvamos por la mano de Él.
Realmente esto que nos narró la maestra Natalia fue una odisea en la que ninguno de los que abordó el barco anfibio resultó ahogado milagrosamente. Estos son los nombres de las personas que ese día se embarcaron: Erick Moreno, Ramón Meza, Felipe Pérez (ya finado), Natalia Molina, Lucia del C. Ramón C. Alma Meza, Alma Nájera, Julio Tabarini, Jorge Sergio Acosta, Patricia de Acosta, Carlos C. Briano, Francisco Osuna, Ma. Del Carmen Robledo, Carol Winchell, Jorge Aguirre. Luisa Ochoa, Pablo Ochoa, Julián González, Socorro Zanzarric, Socorro León, Patricia Acosta, Martha Osuna, Alicia Santoyo, Elizabeth Maytorena, Guadalupe Ramirez, 4 Ecologistas y un motorista.