Por Ventura Cota y Borbón III
Esta mañana muy temprano le cayó un aguacero en su milpa al co-conductor del programa "Café sabatino", Marcos Ulloa Cadena, quien fue señalado como intolerante, autoritario y soberbio, además de ser acusado de tener tres "cachuchas", por quello de que es un recalcitrante priísta, un amoroso panista y periodista.
De acuerdo a lo dicho por José G. Rodríguez, el "Zurdo", Marcos se excedió en sus comentarios con respecto a la Sra. Norma Elvira Castro Salguero a quien la llamó de modo despectivo y sobre todo muy peyorativamente como "mitotera". El "Siniestro" Rodríguez, salió en defensa de su amiga Norma, pero más que nada en defensa de la libertad de expresión que al rebasarse ésta se cae en el libertinaje dando lugar a las calumnias, ofensas, denostaciones y sobre todo, ante la falta de argumentos tangibles, la descalificación es secedánea de esas acciones tan bajas.
Dijo además el Zurdo que Marcos la falta experiencia dentro de las lides de la comunicación, es un "comunicador de nuevo cuño", terminó aclarando Rodríguez. Ello sin faltar por supuesto que le negara el derecho sagrado que la ley atribuye a quien se siente difamado: la réplica.
Después de la llamada del Zurdo al programa del Prof. Ramírez, le siguió la de Norma Castro arguyendo la damita que aunque le hubiera abierto el micrófono para defenderse, no lo iba a hacer ya que ella no escucha ese programa por entreguista, sobre todo de parte del comunicador aludido de apellido Ulloa.
En lo personal creo -y sin tratar de polemizar-, que Marcos Ulloa cometió tres yerros ése día que adjetivó a Norma Castro como mitotera:
Primero, mostró muy escasa caballerosidad al referirse así de una dama; segundo, usó términos que por simple y elemental cortesía de caballerosidad, no se deben decir contra una dama por supuesto si quien lo vierte tiene la educación que desde casa de mama y tercer y el más delicado de los errores del Sr. Ulloa es mostrarse intolerante y absoluto frente a un micrófono de una radioemisora que no es de su propiedad al "airar" su hegemonía diciendo que él no le permitiría el derecho de réplica a la damita en cuestión.
Los medios de comunicación del tamaño que seamos y que nos jactemos de serlo sobre todo, estamos obligados a permitir la defensa de quien se sienta calumniado, es una prerrogativa que concede la ley de comunicaciones a todos sin distingos de nada, más si el portador del micrófono -como en esta caso-, aduce que no permitira replicar, está cayendo en una actitud, repito, de intolerancia y autoritarismo.
Ni modo, si no nos gusta ver fantasmas, no salgamos de noche.