miércoles, 4 de mayo de 2011

El Zurdo Rodríguez

Por Ventura Cota y Borbón III
Cuando una persona a quien le tienes en alta estima pasa por una etapa de depresión obligada por las circunstancias que le rodean, sinceramente en lo personal me preocupa y ocupa por que yo a veces lo he vivido y lo entiendo. Tal es el caso en estos momentos de mi amigo y compañero José G. Rodríguez, el popular Zurdo, con quien esta mañana muy temprano y esta misma tarde sostuve una plática.

Al Siniestro -como le dice el Profe. Ramírez-, le ha llovido en su milpa por causas muy ajenas a él. Primero, el carnicero Dr. Martín Beltrán Sánchez estuvo a punto de mandarlo a la tumba cuando lo operó dañándole un órgano vital y no sólo le desgració su salud, sino que arrastró con una muy buena parte de su economía. Como si lo anterior no fuera suficiente, un incendio que comenzó en el negocio del judio norteamericano Gary Goldstein también dañó en su totalidad el comercio de nuestro amigo y prácticamente acabó con su patrimonio dejándolo literalmente en la calle.

En ambos casos nunca se ha presentado la justicia, que dicho sea de paso, la impunidad es un pasatiempo favorito de quienes están obligados a procurarla; primero en el caso del médico asesino, el Zurdo interpuso una demanda ante el Ministerio Público. Con el objeto de hacer un poco de presión, lo acompañamos el profesor Alejandro Ramírez Cisneros y su servidor y a la señorita encargada de la institución procuradora de justicia, le valió un rabano. La demanda sigue empapelada y así seguirá por siempre. Al contrario la víctima salió amenazada por que según la autoridad, ha hecho señalamientos al respecto de la ineptitud que acusa.

En el caso del incendio, el extranjero pernicioso a pesar de reconocer que fue culpa suya lo ocurrido, al parecer había llegado a un arreglo con el Zurdo prometiéndole pagar la cantidad de setecientos cincuenta mil pesos en ABONOS, éste finalmente se retractó y Rodríguez tendrá que buscar la recuperación de su patromonio a través de las autoridades, mismas que si ya le fallaron una vez podrían repetir.

En México no falla, la ley se hizo para aplicarla a la gente pobre; para los pudientes, al contrario hasta caravanas les hacen.

Pobre Zurdo, lo noté francamente muy deteriorado tanto de su salud como de su ánimo. Con esas cosas quién no.

Un abrazo solidario amigo y no claudique que finalmente Dios el Gran Hacedor de las cosas está contigo.