miércoles, 16 de abril de 2008

Leperadas (Editorial, Edición No. 142)

Cuentan las reseñas populares que los mexicanos “traiban coraje en el alma” ante tanta injusticia y la burla de las leyes durante el porfirismo: esas fueron parte de las causas para iniciar la Revolución de 1910.

Hoy las injusticias, el pisoteo de las instituciones y el cinismo de los hombres enquistados en el poder parecen preludiar tiempos de zozobra. No debe ser así.

El caso del fraude en el Fondo Nacional de Empresas en Solidaridad (Fonaes) para Avante Sin Límite no es nuevo, varias veces lo hemos consignado en nuestras páginas.

Todo ha sido debidamente documentado, paso a paso se ha dado seguimiento a esta serie de tropelías en mucho encabezadas por el ahora diputado Oscar René Téllez Leyva.

Del asunto se informó a su debido tiempo, hace dos años, al dirigente del comité ejecutivo del Partido Acción Nacional (PAN) en Sonora, Enrique Reyna Lizárraga.

Igual estaban enterados desde hace mucho el gobernador Eduardo Bours Castelo y varios de los alborotados panistas con pretensiones de arribar al poder que hoy ostenta el cajemense.

Lo mismo puede decirse del Congreso del Estado de Sonora cuyos integrantes se cuidan de condenar a Oscar Téllez en una madeja de complicidades que raya en el insulto al pueblo.

Denuncias, denuncias y más denuncias, a cual más de fundamentadas ha presentado con una insistencia admirable José Manuel Valenzuela Félix, quien no cesa en su valiente búsqueda de justicia.

Es tan insultante el sistema político-judicial de Sonora que Valenzuela, hombre honrado a carta cabal y una de tantas víctimas por el fraude a Fonaes, que como ofendido fue a dar a la cárcel.

Mientras eso sucede, el diputado Oscar Téllez se revuelca en el fango de la ignominia y antes que aclarar las irregularidades cometidas se dice víctima de una conjura en su contra: el diablo teme al infierno.

Pero sabe el ahora legislador que su cargo le concede una vergonzosa impunidad, la misma que se le concedió por gracia de la dirigencia estatal del PAN pese a todas las advertencias por escrito.

A lo más que se ha llegado para festejar la burla es a la inhabilitación para que ocupe un cargo federal por dictamen de la Secretaría de la Función Pública: se “volaron” 20 millones pero Ustedes disculpen, ya no pasará.

Si esto no es la manifestación más cínica de las leperadas entonces todavía nos falta mucho por ver. Usted, ciudadano, nosotros, cualquiera, puede ser la próxima víctima de estos facinerosos de la política.

Pero, momento, lo salvable del asunto es que José Manuel es de los hombres que no se rajan y seguirá en su terca búsqueda de justicia. Estemos pendientes, el caso Fonaes dará para más.