Columna Motu proprio de Ventura Cota y Borbón III

Por qué arrancarse las vestiduras si lo que dijo el
director de TvUnam fue descontextualizado y publicado a conveniencia de unos
cuantos. Si lo que escribió está mal o bien –por supuesto a juicios ambiguos-,
él es el único responsable de su dicho.
Por otro lado y permitiéndoseme una
analogía, ayer surgió fuertemente el rumor que Alberto Aguilera Valadez
escribió una carta presuntamente dirigida al presidente Peña Nieto, en la cual
le dice y confiesa -según una persona de su confianza a quien dio la enmienda
de la entrega-, ser priísta de corazón y que todo lo que sucede en el país está
muy bien. “El PRI debe quedarse en el poder…”, escribió el michoacano.
Por supuesto, Juan Gabriel
también tuvo derecho a expresar lo que se infiere dijo y no por eso se le va a
juzgar sumariamente. ¿O también un gran
sector del pueblo mexicano que está contra la política y manejo arbitrario de
la administración peñista, va a echarle los canes y van a anatemizarlo? O ¿cuántos
mexicanos fanáticos de su música ahora le van a volver la espalda por ese
simple dicho?
No crucifiquemos a quienes
piensan distinto a los demás o al colectivo. La tolerancia es una garantía de
la cual todos tenemos derecho a ejercerla y si alguien dice algo que no guste a
los demás, pero lo comenta en tono no peyorativo –como fue el caso de Nicolás
Alvarado, o incluso del mismo Divo de Juárez-, dejemos que lo califiquen los
puristas, aquellos a quienes hasta el vuelo de una mosca les molesta.
Juan Gabriel…no es para tanto.
He dicho.