Bloomberg/ El Financiero
El 1 por ciento es literalmente rico más allá de toda
medida, evadiendo de miles de millones de dólares en impuestos para sus países
y complicando el análisis de la desigualdad mundial
Investigaciones emprendidas en forma independiente por el
economistaPhilip Vermeulen, del Banco Central Europeo, y Gabriel Zucman,
de la London School of Economics, muestran que la riqueza de los super-ricos
está subestimada.
El no tener una idea más precisa del monto real de la
riqueza y los ingresos significa que los economistas y las autoridades no
conocen cabalmente el grado de disparidad, lo que constituye un obstáculo para
resolverla. Por ejemplo, saber que las ganancias y los activos están más
concentrados podría favorecer el apoyo a un cambio de estructura impositiva,
explicó Zucman.
“Si uno no tiene una idea exacta de cómo es el mundo, es
difícil determinar qué efectos tendrán las políticas”, dijo Carter Price,
matemático sénior del Centro para el Crecimiento Equitativo de Washington, que
se ocupa de los temas de desigualdad económica.
“Retrospectivamente, es difícil evaluar cuáles fueron los
efectos de una política”.
Los más ricos de los ricos estadounidenses -el 0.1 por
ciento superior con 20 millones de dólares de patrimonio neto como mínimo-
poseían el 23.5 por ciento del total de riqueza estadounidense en 2012 después
de sumar los cálculos de lo que está oculto en paraísos fiscales, señaló
Zucman, profesor invitado de la Universidad de California en Berkeley.
Zucman colabora con Thomas Piketty, autor del
bestseller “El capital en el siglo XXI”, y el profesor de la Universidad
de California en BerkeleyEmmanuel Saez para tratar de llegar a cifras de
registros impositivos más precisas.
Los datos de las encuestas sobre los super-ricos tampoco
dan en el blanco, en parte debido a que las muestras son demasiado pequeñas,
escribe en un trabajo fechado en julio el investigador del BCE Vermeulen. El 1
por ciento poseía del 35 por ciento al 37 por ciento de la riqueza en 2010,
superando el 34 por ciento que registraba la Encuesta de Finanzas de los
Consumidores de la Reserva Federal, descubrió Vermeulen con su trabajo.
Una mayor concentración de ingresos y riqueza en la punta
de la pirámide podría contribuir a explicar por qué el gasto de los
consumidores tarda en recuperarse de la recesión que terminó en junio de 2009,
según Stiglitz.
“Algunos de los problemas de funcionamiento del sistema
financiero se relacionan con la verdadera magnitud de la desigualdad, no con el
grado medido de desigualdad”, aseguró.
A Jeffrey Hollender, que forma parte del 1 por
ciento más rico de los Estados Unidos, no le sorprende que los más acaudalados
del mundo tengan más de lo que se calcula actualmente.
“Cuanto más dinero tiene uno, más fácil se hace
esconderlo y evadir impuestos”, dijo Hollender, de 59 años, cofundador de la
compañía de productos de limpieza y cuidado personal Seventh Generation Inc. Es
miembro de Responsible Wealth, red de Boston que lucha por la equidad
económica.
La medición de los activos de los super-ricos de Europa
podría contener aún más errores, según Zucman. Alrededor del 10 por ciento de
su riqueza se encuentra en cuentas off-shore, frente a un 4 por ciento en el
caso de Estados Unidos, calcula el economista en un trabajo realizado en mayo.
Las personas muy acaudaladas también tienen riqueza en fundaciones y holdings
que dificultan los cálculos, añadió.