lunes, 25 de agosto de 2014

Escuelas de “calidad”

Por Ventura Cota Borbón
Detrás de esa lomita está el Juan Rodríguez
La escuela Cuitláhuac que está situada en el ejido Juan Rodríguez González, perteneciente al municipio de Empalme, está catalogada como de alta marginación y eso no lo digo yo, lo afirman las propias autoridades educativas del estado de Sonora (SEC) (http://148.235.6.240/upeo/inap/titulos.php?noc=26DPR1210Q), por ello, cuando los altos jerarcas del gobierno federal y estatal afirman que la educación en México a raíz de la Reforma ha mejorado, quienes forman parte de ese entorno pueden desmentir de manera categórica dicha declaración triunfalista y apócrifa.

Mienten en todo. La escuela tiene –como muchas otras del país-, carencias graves. La más elemental es la falta de mesa-bancos suficientes para que los educandos puedan cuando menos estar cómodos durante sus labores escolares. Los niños de tercer y cuarto grado, usan sillas las cuales al momento que necesitan apoyarse para escribir, se “tiran” al suelo y usan el asiento de la misma, como paleta para colocar los cuadernos.

Carecen de agua potable la mayor parte del tiempo, por ello los sanitarios casi siempre están sucios. Las aulas no tienen aire acondicionado, a pesar de que hace menos de dos meses el alcalde Héctor Laguna donó tres minisplits –uno para cada aula-, éstos permanecen aún empaquetados porque la escuela no cuenta con instalación de energía eléctrica de 220 voltios.

Y a eso hay que agregarle la incomodidad de soportar todo el día de todos los días una nube –literal- de “bobitos” y zancudos, que ni los manotazos de la gente pueden espantar. La conjuntivitis abunda.

La escuela Cuitláhuac, como muchas otras del Valle y del país, tiene necesidades primordiales y urgentes y éstas deben ser subsanadas por la población civil, ya que lamentablemente, a quien le corresponde enfrentar ese desafío, la SEC se la pasa pregonando quién sabe cuántas cosas, pero eso sí, se ufanan de la “calidad” de las escuelas, cuando ellos mismos saben que es una ingente mentira.

Voy a decir algo respecto al apoyo que el ciclo pasado recibió la escuela Lázaro Cárdenas donde estuvo mi hija, por parte de un buen amigo personal, quien aunque tengo instrucciones y exigencia de él, en el sentido de no decir nada, de modo somero les explico. No es político ni busca reconocimientos.

Él, con apoyo de otros buenos samaritanos, arregló la cancha de basquetbol que estaba hecha pedazos. La pintó, arregló los tableros y aros, y la dejó nueva. Asimismo, los bebederos que estaban despedazados, los dejó impecables. Les instaló llaves y tubería nuevas. La “biblioteca”, no era tal. Él, hizo un par de estantes de acero y madera, los pintó y llenó de libros, además de un par de mesas con sus respectivas sillas. Entre otras obras.

Mi amigo, quiere –así me lo manifestó-, que yo coordine y escoja qué escuela apoyará este ciclo y es obvio que será donde está mi hija, la Cuitláhuac. Ya después les informaré los avances y qué se consiguió. Ojalá eso les diera vergüenza a las autoridades, mas sé que adolecen de falta de inverecundia y como dice mi amigo el benefactor, su pago es ver caras de los niños y niñas satisfechas por tener un poco menos de incomodidad y ser más placentero el momento que ellos estén en clases.