Ventura Cota Borbón
Aunque ya recibí una “explicación” que obviamente no me
convenció, es la razón por la que hago público este comentario.
Unos familiares llegaron de visita de California y
después de estar unos días en casa, siguieron su periplo rumbo a Guadalajara.
Ellos vienen en un carro Nissan pick up con placas de aquél estado
estadounidense.
La sorpresa fue que no llegó ni a la mitad. Ella le
comentó al despachador y simplemente le dijo que así había marcada la bomba. Pidió
la nota y se regresó sumamente indignada; ya en casa me comentó el incidente.
Los llevé al aeropuerto y de regreso me fui directamente
a la gasolinera ladrona de marras.
Hablé con don Armando Cázarez y aunque me atendió de modo
muy amable, su explicación del incidente no fue muy convincente. Fácil, puedo
inferir que a mi cuñada le robaron mínimo 15 litros.
Saco de conclusión lo siguiente:
El ladrón y desleal empleado que despachó la gasolina ese
día, vio placas extranjeras, una mujer al volante --quien confiada pensó que en México como en
EEUU los galones se dan completos y ellos mismos se los despachan--, dedujo que
iba de paso y no volvería a ver ese carro, aprovechó el momento para hacer su
enorme transa.
Además de los litros incompletos que nos recetan cada día
estos sinvergüenzas empresarios, tenemos que soportar los robos como el que
menciono. Y lamentablemente estamos vulnerables ante esas aves de rapiña ya que
las autoridades forman parte de esa complicidad y no hacen nada para evitarlo.
Lo lamento mucho don Armando, pero como se lo dije a
usted de modo personal, en su expendedora de gasolina nos robaron de modo
impune. Y lo peor es que eso de los robos sistemáticos, son de diario, porque
aunque la impotencia nos cubre, lamentablemente la “justicia” está más ciega
que José Feliciano.
¿Quién le pondrá algún día el cascabel al gato?
Por lo pronto tenemos que seguir soportando quién sabe
hasta cuándo.