lunes, 21 de julio de 2014

Gasolineros, rampante inverecundia

Ventura Cota Borbón
Aunque ya recibí una “explicación” que obviamente no me convenció, es la razón por la que hago público este comentario.

Unos familiares llegaron de visita de California y después de estar unos días en casa, siguieron su periplo rumbo a Guadalajara. Ellos vienen en un carro Nissan pick up con placas de aquél estado estadounidense.

Me pidieron que los llevara al aeropuerto en Hermosillo y por ello, mi cuñada fue a echar cuatrocientos pesos de gasolina (poco más de 31 litros en un tanque con capacidad de 60) a gasolinera Arcaza del Obelisco, propiedad del señor Armando Cázarez. Aunque el carro ya traía un cuarto de tanque, ella presumió que con 31 litros, fácilmente llegaría a tres cuartos del mismo.

La sorpresa fue que no llegó ni a la mitad. Ella le comentó al despachador y simplemente le dijo que así había marcada la bomba. Pidió la nota y se regresó sumamente indignada; ya en casa me comentó el incidente.

Los llevé al aeropuerto y de regreso me fui directamente a la gasolinera ladrona de marras.

Hablé con don Armando Cázarez y aunque me atendió de modo muy amable, su explicación del incidente no fue muy convincente. Fácil, puedo inferir que a mi cuñada le robaron mínimo 15 litros.

Saco de conclusión lo siguiente:
El ladrón y desleal empleado que despachó la gasolina ese día, vio placas extranjeras, una mujer al volante  --quien confiada pensó que en México como en EEUU los galones se dan completos y ellos mismos se los despachan--, dedujo que iba de paso y no volvería a ver ese carro, aprovechó el momento para hacer su enorme transa.

Además de los litros incompletos que nos recetan cada día estos sinvergüenzas empresarios, tenemos que soportar los robos como el que menciono. Y lamentablemente estamos vulnerables ante esas aves de rapiña ya que las autoridades forman parte de esa complicidad y no hacen nada para evitarlo.

Lo lamento mucho don Armando, pero como se lo dije a usted de modo personal, en su expendedora de gasolina nos robaron de modo impune. Y lo peor es que eso de los robos sistemáticos, son de diario, porque aunque la impotencia nos cubre, lamentablemente la “justicia” está más ciega que José Feliciano.

¿Quién le pondrá algún día el cascabel al gato?

Por lo pronto tenemos que seguir soportando quién sabe hasta cuándo.