MÉXICO, D.F., (proceso.com.mx).- El titular de la
Procuraduría General de Justicia de Quintana Roo, Gaspar Armando García Torres,
confirmó la muerte del guitarrista andaluz Paco de Lucía en el hospital
Hospiten, de Playa del Carmen.
De acuerdo con el funcionario, el guitarrista ingresó al hospital a las 19:15
horas de ayer, a fin de ser atendido debido, pues reportó “tener dolor en el
área pectoral”.
“Al hacerle maniobras médicas fallece en área de
urgencias”, precisó.
El guitarrista se encontraba de vacaciones, en Tulum,
ubicado a unos 50 kilómetros al sur de Playa del Carmen.
Paco de Lucía pasaba largas temporadas en Tulum con su
familia. Al momento en que empezó a sentir dolores en el pecho estaba con sus
nietos.
Aunque proviene de una familia inmersa en la cultura
flamenca –su padre Antonio Sánchez también fue guitarrista— Paco de Lucía abrió
el flamenco a los circuitos de los festivales de jazz, los teatros y la música
culta. Esto misma ruta seguiría el cantaor Enrique Morente, quien murió el 13
de diciembre de 2010.
Paco de Lucía, cuyo verdadero nombre era Francisco
Sánchez Gómez, abrió su “duende flamenco” a encuentros con jazzistas como Al
Dimeola, John McLaughin, Chic Corea o Winton Marsalis. Fue con este último con
quien se presentó en el Festival de Vitoria, en 2005.
Galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las
Artes en 2004, Paco de Lucía recibió su primer reconocimiento internacional en
1973 con su rumba Entre dos aguas, y marcó nuevas tendencias al incluir en su
grupo el uso del cajón peruano, que ya es común en esta música.
En la música brasileña, se unió musicalmente con Djavan.
En esa década montó una banda en la que se encontraban
sus hermanos Pepe de Lucía y Ramón de Algeciras, además de Jorge Pardo, Carles
Benavent y Rubem Dantas; destacan los discos Solo quiero caminar en 1981 y
Live… One summer night en 1984.
Fue nombrado Doctor honoris causa por la Universidad de
Cádiz y por el Berklee College of Music. El jurado del premio Príncipe de
Asturias dijo de él que mostraba una “honradez interpretativa” y por su
capacidad de romper “fronteras y estilos”.
(Con información de Sergio Caballero)