Ventura Cota Borbón
Hace cinco o seis meses publiqué en mi
columna Motu Proprio de la revista que creo aún soy director -Sin Límite Avante-,
que era posible esa columna de marras
era la última que aparecería en ese medio.
Por supuesto a alguien no le gustó y casi me
costó ser despedido de mi trabajo. De hecho asumí la responsabilidad de la
publicación en mención y no pasó de ahí…o cuando menos así lo he creído hasta
este día en que deseo externar mi preocupación e incertidumbre que me causa mi
futuro inmediato a riesgo de padecer lo padecido en la fecha que comento.
Y sobre ese punto, un proyecto, precisamente
es lo que me han propuesto para que su servidor, o sea este émulo de periodista
siga en el medio. No obstante lo atractivo e incluso productivo que pueda
resultar, hay dos motivos que me hacen pensarla mucho. Primero, no me anima del
todo ya que hace dos años me hice una promesa con respecto a continuar en los
medios de comunicación, misma que casi en el tiempo ya mero expira y, segundo,
el futuro de los medios impresos ya está delimitado por muchos factores que lo
condenan al fracaso.
Creo que en Guaymas existen contados
periodistas en quienes se pueda depositar confianza y por ende que puedan gozar
de cierta credibilidad. Por mi dicho os puedo asegurar que no me cuento entre
ellos y si se me permite faltando un mucho a la humildad, tampoco soy el peor.
Pero precisamente por lo que acontece y siempre ha acontecido, esta profesión
antaño tan respetable, ha sufrido un deterioro tan mordaz que nosotros quienes
componemos el gremio somos los únicos responsables de tal situación.
Intentaré explicarme. Con nuestras actitudes
arrogantes, de sabelotodo, de sentirnos lo máximo aunque seamos los más
ignorantes del mundo; de andar mendigando para que nos adjetiven por parejo de pedigüeños
(vulgo chayoteros), entre muchas cosas negativas más, hemos echado a perder lo
poco ganado; si a ello le sumamos que las redes sociales han hecho lo suyo y
que con su crecimiento exponencial han desplazado al llamado “Cuarto Poder” a
un quinto o sexto o incluso a alguien sin poder, pues eso pone la situación más
tensa y cabrona.
Tengo planes empezando el año y sí, para mala
ventura, son aún dentro del periodismo, sin embargo mientras ese día llega, me
seguiré entreteniendo con mi otro trabajo como agente consignatario aún
representando a la agencia Flotamex, quienes siguen depositando su confianza en
mí y por la gracia de Dios, esta actividad ha empezado a repuntar.
Ya veremos, el tiempo pasa y es él quien
prácticamente pone todo en su lugar. De cualquier modo, la incertidumbre ahí
está e insisto, ignoro cuándo saldremos a la luz de nuevo, refiriéndome por
supuesto a la revista Sin Límite Avante, misma que por la trayectoria en el
pueblo de casi 20 años creo que merece una segunda oportunidad, misma que por
mala fortuna, no está en mis manos brindarla. He dicho.