sábado, 8 de diciembre de 2012

¿Viene en serio Peña Nieto?


Ventura Cota Borbón
En tres ocasiones he escuchado decir al secretario de Educación Emilio Chuayffet Chemor que “por instrucciones del presidente Enrique Peña Nieto y , ante el reclamo de la sociedad el Estado a partir de ya, debe ser el rector de la educación y nadie más”, ello en clara alusión y con mensaje directo a la “maesta” Elba Esther Gordillo Morales para que entienda que pronto puede irse despidiendo de tan chafa “liderazgo”.

Desde 1972, año en que el entonces jefe del Ejecutivo Luis Echeverría Álvarez, por así convenir a los intereses de su Presidencia, encumbró al hoy morador del infierno Carlos Jongitud Barrios; y posteriormente también por así convenirle al “duende de Irlanda” Carlos Salinas de Gortari, en tácito encargo a Manlio Fabio Beltrones mandó a la cima del poder de la educación en abril de 1989 a la ignorante chiapaneca Elba Esther Gordillo, desde entonces, entre estos dos personajes de negro historial han mantenido secuestrado a un sindicato que ha validado su hegemonía hasta nuestros días: SNTE.

Se escucha insistentemente que con la asunción de Peña Nieto podría darse el “relevo” forzoso de la “líder moral” de los maestros pero no para bien del magisterio mucho menos para mejorar la Educación en el país, sino para colocar en las filas de ese pernicioso sindicato a un incondicional del nuevo rey.

En los “famosos” trece puntos anunciados por el Presidente el día de su arribo a la silla más poderosa de México, el séptimo –punto-, llamó la atención, ya que hizo una clara alusión a la Educación pésima que enfrentan los niños y jóvenes de la nación. De hecho en el faraónico mensaje del evento de toma de posesión, EPN mandó a la “Maestra” a un rincón tan alejado de la mesa principal que la señora Gordillo estuvo muy molesta todo el tiempo tanto por el desaire como por lo que se dijo.

Tal parece que Enrique Peña Nieto viene en serio con la remoción de esa rémora, sin embargo, el gozo podría irse al pozo si el dinosaurio Chuayffet coloca en el puesto de la “lideresa” a otro títere. Lo poco que se haya ganado se perderá y la victoria, si acaso se consigue, será pírrica.

Un gatopardismo que no deja de sorprender. Ojalá esté equivocado en mi apreciación, pero las señales mandadas hasta ahora son muy claras.

Adiós Elba Esther. Bienvenido el alfil de Peña Nieto.