Ventura Cota Borbón
En el cruce del bulevar Diana Laura Riojas de Colosio y la calle 1 de
Mayo en el sector Guaymas Norte a pesar de que existen en los cuatro costados
de dicha rúa un letrero que indica ALTO, el día menos pensado se va a producir
un accidente de lamentables consecuencias.
Regularmente los conductores de automóviles no respetan dicho aviso el
cual sugiere que a medida en que se va llegando a la esquina –en este caso es
diagonal-, debe irse pasando. Pero, como en Guaymas nos vale todo, pues cada
quien se avienta como el “borras” con el peligro de que podría ser motivo de un
choque o atropellamiento.
La noche de ayer, un camión urbano casi atropella a un motociclista que
imprudentemente se atravesó. Otras veces he sido testigo de cómo ha habido
confusión en el paso que se les conoce como de cortesía y además de automotores
involucrados, personas casi han sido víctimas de fatales accidentes.
Ese crucero en particular y por su irregular forma –repito, en
DIAGONAL-, requiere con urgencia de un semáforo o la permanente presencia de un
agente de tránsito que ponga orden. De hecho sólo los he visto –a los
tránsitos-, cuando algún político visita esos lugares y cuando es Día de
Muertos.
Ojalá que no tengamos que lamentar una muerte o una contingencia también
grave, la autoridad debe poner los puntos sobre las íes y ver que el sector
Guaymas Norte ya necesita más atención en cuestiones de vialidad y por lo pronto
si no hay presupuesto para un semáforo, sí debería plantarse un moderador
humano del intenso tráfico.
Primeras damas portenses
Escuchaba a un par de damitas hablar acerca de quienes han sido las
primeras damas de Guaymas.
Mencionaban ambas y con plena coincidencia que entre la señora Sofía de
Claussen y la señora Consuelo de Lizárraga existe un mundo de diferencia.
“La señora Sofía es muy amable, muy tratable, muy humana, muy sencilla”,
comentaba una y la otra damita además de asentir con su cabeza y le ahondaba en
el comentario que contrariamente a la esposa del ex alcalde Lizárraga, “ella
era muy ¨sangrona¨ [sic], ¿qué le costaba ser buena gente?”.
Ni modo.