martes, 4 de diciembre de 2012

Andropausia


Ventura Cota Borbón
No sé si sea producto de la edad y haya llegado la andropausia; o sea con motivo del mes de diciembre en que llegan en cascada las nostalgias o simplemente sea por el ingente “piojo” que este pergeñador de entelequias anda medio bajo de pilas o como dicen coloquialmente, “agüitado”.

Desde que asumió la jefatura del Ejecutivo el señor Peña Nieto, no he podido ver la mía. La revista que dirijo la cual debería estar circulando desde el viernes 30, aún sigue en el limbo y será -si el Creador lo permite-, hasta mañana miércoles en que finalmente salgamos al público.

El dolor de espalda y piernas causados por la desgraciada hernia del quinto disco lumbar y primero sacro, no me ha soltado desde la semana anterior y aunado a que el medicamente no ha hecho su trabajo, la depresión ha intentado acogerme con bastante ahínco.  

Hoy tenía un desayuno con mis amigos Raúl Espriú y Agustín Rodríguez, sin embargo para acabarla de amolar, una “hemorragia” intestinal me ha impedido acercarme a compartir la excelencia culinaria del Rul. Sólo falta que el “Plutarco” alce su pata y expele sobre la mía sus líquidos renales.

Está medio carajo andar así. La chamba está floja y lo que resta del mes de diciembre incrementará ese legajo por lo que el futuro inmediato lo veo muy tenebroso. En fin, ya ni llorar es bueno. Sólo resta esperar que quienes tienen adeudos pendientes de cubrir con su servidor, se acerquen y sellen la fuga de sentimientos negativos que de mi persona emanan.

Un día nunca es igual a otro, por lo que espero mañana con el favor de Dios tenga otras perspectivas de la vida. Por lo pronto que el buen Dios lo bendiga y que a mí no me suelte de su mano.

PD Raúl, Agustín, desde este espacio ofrezco disculpas por fallar a nuestra cita mensual, pero un imponderable fue el causante.