Ventura Cota Borbón
Cuando una persona se inicia en la ingesta de bebidas embriagantes –independientemente
de qué tan frecuente sea-, no sabe que tiene una probabilidad del 35% de
convertirse en una enferma alcohólica. Ese dato lo proporciona la Secretaría
de Salud y la Comisión Nacional contra las Adicciones.
Dicha estadística no enmarca a un género en especial, sin embargo y para
desgracia de las damitas, sobre todo en nuestra entidad, estudios recientes han
mostrado que el alcoholismo en las mujeres se ha disparado en grado superlativo.
No exagero cuando afirmo que de acuerdo a esas mismas cifras, las féminas han
rebasado en el consumo de bebidas etílicas a los hombres.
El alcoholismo se define desde 1953 como una enfermedad progresiva, insidiosa,
incurable y mortal por varios factores.
Ocupa en el planeta un honroso segundo lugar en causas de muerte, ya sea de
manera directa o indirecta.
Para que se entienda mejor, alcohólico es toda aquella persona –hombre o mujer-, que cuando bebe le ocasiona PROBLEMAS en cualquier aspecto
de su vida. Me explico, por ejemplo si usted toma y su cónyuge le reclama dicho
hábito, es problema lo que indica que puede haber ya una adicción a la bebida;
si usted se gasta el dinero de su economía familiar en parrandas, puede haber
problemas con la bebida; y así podría enunciar miles de ejemplos.
Por estudios muy serios se sabe que el alcoholismo a diferencia de otras
enfermedades incurables, no es hereditario, sin embargo en una familia donde
haya una persona que bebe sin control, existe una enorme probabilidad de que un
miembro de ésta adquiera ese hábito. A eso se le llama predisposición a
convertirse en bebedor incontrolable.
Como dicen coloquialmente si en un hombre se ve mal que ande cayéndose
de borracho, en una damita se ve peor. Esto en relación a que como comento
líneas arriba en Sonora ha aumentado el número de mujeres que les gusta empinar
el codo y eso sí es grave.
Lo primero que debe hacer quien ya presume perder el control sobre la
bebida espirituosa, es admitirlo y buscar la forma de que se le ayude. Por experiencia
con gente que conozco, recomiendo en lo personal a los grupos de auto ayuda
llamados Alcohólicos Anónimos que
aunque su nombre suene fuerte, en realidad van a encontrar muchas cosas
positivas y lo mejor, es que aprenderá a controlar el mal hábito de ser bebedor
compulsivo.
El teléfono de una oficina que puede informarle más acerca de cómo
acercarse a esos grupos es el 22 285 55 durante las 24 horas.
Suerte que su mejor decisión sea alejarse del alcohol o mirarlo de
lejos.
