La justicia en este
país no se entiende o cuando menos yo no la comprendo o no quiero comprenderla
por todos los vericuetos que los encargados de ejercerla, anteponen a lo
elemental o lógica.
La segunda sala del
tribunal de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación (SCJN) dictaminó que la querella interpuesta por el grupo
empresarial unido de Coahuila desechó dichas impugnaciones que éstos
interpusieron contra el ex gobernador Humberto
Moreira por el descomunal endeudamiento de treinta y tres mil millones de
pesos que dejó a la entidad.
En marzo de este año,
empresarios coahuilenses presentaron al Congreso local una inconformidad porque
la megadeuda deberá ser pagada con el impuesto sobre la nómina; y después de un
pormenorizado “análisis”, la SCJN desechó ese formulismo por no existir
elementos suficientes que hicieran decidir en contrario [sic].
Vaya que se “pasan de…”
los ministros de esa sala perniciosa que lo mismo toma decisiones al “humor”
del quien la preside, a velocidades vertiginosas, sin reflexión de por medio y
un sinnúmero de situaciones raras más.
Por supuesto que a la
clase empresarial de Coahuila que acostumbrada a que les concedan todo tipo de caprichos
–que en esta ocasión se colige no es así-, el revés conectado a la quijada, los
deja perplejos (dice perplejos no pend…), molestos y con una frustración del
tamaño de su ira.
Es inocultable que
los encargados de las leyes en el país, se tapan todos con la misma cobija de
la impunidad y la égida que los resguarda, cae en el cinismo. Es un círculo
vicioso del que al parecer nunca nos liberaremos.
El dinero que endeudó
al estado norteño de Coahuila, como ya es del conocimiento público, buena parte
de él quedó en manos –se presume-, de Moreira y sus compinches…Dicen.
Ahora sólo falta que declaren
que en Guaymas no hubo un desfalco al erario como se cree. Así se las gastan
las inútiles “autoridades”.
¿Confusiones o mentiras?
Ayer publicamos en
este espacio que un grupo de alumnos de una escuela del Municipio hizo un paseo a monumentos
y sitios de interés del puerto, sin embargo en el boletín enviado por
comunicación social afirmaron que entre los lugares de visita estuvo el palacio
municipal.
Una persona que se
identifica como madre de uno de los alumnos que estuvieron en dicho periplo, un
poco molesta cuestiona que al palacio nunca se llegó bajo la premisa que éste
está en remodelación. “Por qué hechan [sic]
mentiras, Yo estuve allí y nunca entramos al palacio municipal…”.
Los encargados de
boletinar deben exigir a quienes les dan la información, que ésta sea verdad o
cuando menos verificar para que no queden en evidencia. ¿Confusiones o
mentiras?