jueves, 11 de octubre de 2012

SCJN, estulticia en pleno

Ventura Cota Borbón
La justicia en este país no se entiende o cuando menos yo no la comprendo o no quiero comprenderla por todos los vericuetos que los encargados de ejercerla, anteponen a lo elemental o lógica.

La segunda sala del tribunal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dictaminó que la querella interpuesta por el grupo empresarial unido de Coahuila desechó dichas impugnaciones que éstos interpusieron contra el ex gobernador Humberto Moreira por el descomunal endeudamiento de treinta y tres mil millones de pesos que dejó a la entidad.

En marzo de este año, empresarios coahuilenses presentaron al Congreso local una inconformidad porque la megadeuda deberá ser pagada con el impuesto sobre la nómina; y después de un pormenorizado “análisis”, la SCJN desechó ese formulismo por no existir elementos suficientes que hicieran decidir en contrario [sic].

Vaya que se “pasan de…” los ministros de esa sala perniciosa que lo mismo toma decisiones al “humor” del quien la preside, a velocidades vertiginosas, sin reflexión de por medio y un sinnúmero de situaciones raras más.

Por supuesto que a la clase empresarial de Coahuila que acostumbrada a que les concedan todo tipo de caprichos –que en esta ocasión se colige no es así-, el revés conectado a la quijada, los deja perplejos (dice perplejos no pend…), molestos y con una frustración del tamaño de su ira.

Es inocultable que los encargados de las leyes en el país, se tapan todos con la misma cobija de la impunidad y la égida que los resguarda, cae en el cinismo. Es un círculo vicioso del que al parecer nunca nos liberaremos.

El dinero que endeudó al estado norteño de Coahuila, como ya es del conocimiento público, buena parte de él quedó en manos –se presume-, de Moreira y sus compinches…Dicen.

Ahora sólo falta que declaren que en Guaymas no hubo un desfalco al erario como se cree. Así se las gastan las inútiles “autoridades”.

¿Confusiones o mentiras?
Ayer publicamos en este espacio que un grupo de alumnos de una escuela del Municipio hizo un paseo a monumentos y sitios de interés del puerto, sin embargo en el boletín enviado por comunicación social afirmaron que entre los lugares de visita estuvo el palacio municipal.

Una persona que se identifica como madre de uno de los alumnos que estuvieron en dicho periplo, un poco molesta cuestiona que al palacio nunca se llegó bajo la premisa que éste está en remodelación. “Por qué hechan [sic] mentiras, Yo estuve allí y nunca entramos al palacio municipal…”.

Los encargados de boletinar deben exigir a quienes les dan la información, que ésta sea verdad o cuando menos verificar para que no queden en evidencia. ¿Confusiones o mentiras?