Por Ventura Cota y Borbón III
Procrastinación es el juego que desde hace algunos meses han estado accionando tanto en el Gobierno del Estado como en el Ayuntamiento de Guaymas, por un lado el secretario de Gobierno Héctor Larios y por otro el munícipe, César Lizárraga respecto a la salida inminente del “incómodo” Secretario del Ayuntamiento, de quien se presume este día va a presentar su “renuncia” al cargo.En boletín enviado a los medios, el primer edil, César Lizárraga, de manera eufemística afirma que el secretario del Ayuntamiento Alonso Arriola Escutia se va a servir desde otra trinchera, ahora se le encomienda una nueva responsabilidad en el Gobierno del Estado. Como si no se supiera que por ser un obstáculo en las aspiraciones de Manuel Aguilar, lo corren.
Cuándo aprenderán los políticos a usar un lenguaje veraz en vez de los famosos sofismas. Saben ellos mismos que nadie les cree sus estupideces en pos de disfrazar más estupideces. Por qué simplemente no corren al “elevado” Secretario y no hacen tanto relajo. Finalmente todo ése tráfago de tonterías evidencia que el tal Arriola Escutia goza de cierto poder en el engranaje político. Sobre todo, ap
oyado en sus incondicionales regidores que se la siguen jugando con él.
oyado en sus incondicionales regidores que se la siguen jugando con él.En lugar de “premiar” la ineficiencia, corrupción e impunidad del señor Arriola Escutia, deberían abrirle expediente judicial y antes que abandone el puesto forjarle responsabilidades de muchas cosas “raras” que junto con el alcalde nefasto, ha hecho.
Así es el juego infantil de la política rascuache que se practica entre iguales que pululan en el municipio.
Si no fuera porque no traigo nada en el estómago, la verdad vomitaría por tanta desvergüenza de cabrones.