lunes, 14 de noviembre de 2011

Lluvias

Por Ventura Cota y Borbón III
Diversas actividades laborales me mantuvieron ocupado desde el viernes a partir de las trece horas hasta ayer domingo a las veinte, por ello la razón de la “ausencia de mi presencia” –como dice cierto personaje de la comedia mexicana-, en este blog y por tanto ofrezco disculpas a quienes por correo electrónico preguntaron.

La realidad es que anduvimos a bordo de dos buques mexicanos (Tula y Tulum) e hicimos una toma de muestras de orina para analizarlas y este trabajo llegó después de casi dos años de inactividad como agente consignatario. Gracias a Dios regreso en “bola” la chamba.

Bueno, ya entrando en materia de “mitotes” –como dice el alcalde de quienes se ocupan de sus fechorías-, la lluvia de esta noche de domingo y madrugada del lunes, hizo estragos en las calles del sector Guaymas Norte, el cual cito por ser el que transito y me consta, ya que en todo la ciudad pasó casi lo mismo.

Es increíble que una copiosa llovizna haga los destrozos que acusan las maltrechas rúas del norte de la ciudad. Eso se debe a que quienes tienen la obligación de supervisar la obra –por cierto muy reciente ésta-, se hagan tontos y se conviertan en cómplices de quienes aplican una pésima “calidad” con el único objeto de allegarse una buena lana producto de las corruptelas.

Por supuesto que no se le puede llamar de otro modo a la connivencia entre “constructores”, muchas de las compañías en manos de familiares de los principales funcionarios de este nefasto Ayuntamiento guaymense, y las autoridades del municipio.

Es que llegan a lo absurdo en su inverecundia. No disimulan su apetito de transar descaradamente, de otro modo que expliquen las razones de que el dichoso y recién recarpeteado bulevar Diana Laura Riojas, esté en las condiciones que apareció hoy tras la lluvia. Siendo perspicaces se infiere que es producto de un gran trinquete.

Ni modo seguiremos padeciendo a esas lacras por que somos cobardes y salvo unos cuantos que levantan la voz, el resto permanecemos escondidos en un nido de basura moral.