miércoles, 8 de junio de 2011

Una señorita muy ruisueña

Por Ventura Cota y Borbón III
Ignoro cual es el nombre de esta bella damita, pero todos los días le diviso a la salida de la colonia Luis Donaldo Colosio Murrieta (Guaymas Norte) en su habitual venta del periódico El Vigía.

Haga frío, haga calor -sobre todo, los infernales de verano-, caiga agua, llegue viento, "llueva" tierra, en fin suceda lo que suceda, siempre dibuja una sonrisa en su rostro. Y digo siempre porque no hay día en que pare de sonreir a pesar de las adversidades.

Yo, al pasar a su lado le digo "la sonriente", y ella a pesar de que nunca le he comprado el matutino que ofrece por que no me gusta su contenido, se ríe conmigo.

De verdad a veces siento envidia de la buena -si es que acaso se puede clasificar así-, por que los problemas cotidianos constantemente me hacen olvidar que soy un ser humano y la risa es muy contada las ocasiones que puebla mi cara.

La sonriente es una muchacha que tiene aproximadamente unos 30 años, cabello claro, tez morena, estatura regular y en lo personal me parece atractiva.

Ojalá que Dios la siga conservando sana para que con su sonrisa nos alegre el día a muchos automovilistas que a diario nos cruzamos en su camino, pero además sana para que siga llevando el sustento a su hogar.

La fuerza laboral de la mujer es increible y siempre he admirado su laboriosidad, empuje, dinamismo, ahínco; para buena fortuna y a pesar de la discriminación y acosos de todos tipos, las féminas siguen siendo el eje central de la economía del país.

Buen día.