La dantesca escena del incendio de la guardería ABC de Hermosillo aún permanece en la memoria de aquellos que testificaron el aberrante acto en el cual lamentablemente perecieron cuarenta y nueve infantes y setenta y nueve más quedaron marcados en sus inocentes vidas.
5 de junio es una fecha que se grabó con tinta indeleble de la corrupción, la dejadez y la discrecionalidad de personas corruptas y cobardes. Una fecha que jamás se borrará de la memoria de aquellos que hoy están sumidos entre la impotencia y el dolor de sentirse ignorados.
Han sido veinticuatro meses de dolor e impotencia. Dos años que han peregrinado en búsqueda de una justicia que se les niega y no por falta de evidencias, sino por que quienes la provocaron son "personas" de gran poder económico y político, cobijados todos ellos con el influyentismo.
Los aún culpables y prófugos de la impunidad, "viven y duermen como niños", como si la catástrofe de aquél inolvidable viernes 5 de junio del 2009 hubiera sido simplemente un acto sin sentido.
Los padres de los pequeños siniestrados de un día para el otro cambiaron su cotidianidad normal por un infierno peor que el vivido por los infantes en ese asesinato múltiple.
Lastima en verdad que se ignore tan secamente las acciones que el Movimiento 5 de Junio hace por encontrar a alguien que los escuche y entienda que no es venganza lo que pretenden, simplemente que una luz los ilumine y procuren la justicia que hasta hoy se ha retrasado a propósito.
Guillermo Padrés, durante su campaña en búsqueda de la gubernatura prometió darle solución al abyecto crimen y hacer justicia una vez investido como jefe del Ejecutivo estatal, sin embargo lejos de eso, además de no cumplir su promesa y aceptar la solicitud que hicieron los padres de familia de esos niños de remover de su cargo al Lic. Abel Murrieta Gutiérrez, procurador de Justicia en el mandato de otro considerado culpable, Eduardo Bours, ponderó sus "virtudes" como premiando la ineptitud.
Ignoramos cuánto tiempo más tenga que transcurrir para que llegue tan grande anhelo y los niños puedan descansar en paz, no obstante, conociendo el ahínco con el cual los padres de estos niños están luchando, no dudemos que el día esté cerca y los asesinos puedan pisar finalmente una celda.
¡JUSTICIA YA!