Hace algunos meses cuando la Lic. Susana Corella Platt y quien esto pergeña platicábamos de diversos temas cotidianos, por la confianza y camaradería que existía entre ambos, me arrogué la facultad de comentarle algo sobre sus aspiraciones políticas.
En aquella ocasión, le dije que la consideraba una gran señora, muy respetable, inteligente y sobre todo muy honorable, por lo tanto le recomendé, mejor dicho, le sugerí reflexionara bien sus pasos dentro de ese difícil "arte del engaño" porque podría dañar su imagen. Siempre en ese cubículo de mentiras como es la política, van a surgirle enemigos y detractores gratuitos.
A pesar de que personalmente me comentó que ella no deseaba participar en la contienda por la dirigencia del partido tricolor en el puerto, prácticamente dijo ser "obligada" por la Lic. Pavlovich y seguía incluso no estando en sus planes tal aspiración. En su momento lo pensé sin externarlo, que quería decir lo contrario.
Hoy lo puedo platicar sin traicionar esa plática ya que es de todos conocido que Susana Corella sí quiere ser la mandamás del PRI y no hay nada de malo en eso. Sus aspiraciones son absolutamente legítimas, pero esta mañana al escucharla en una radio local, la sentí completamente vacía en sus comentarios, demagoga, muy simple, en pocas palabras, la sentí hablando como política.
A Susana la sigo considerando una señora muy respetable, una damita muy honorable e inteligente, pero con esas actitudes que tanto se critican, cae en la situación de ser una política de tantas. Cuando no se rebasa la media se cae en la mediocridad y Susana no es de esas aves. Es más, muchos piensan que de llegar a ser la jefa del Revolucionario Institucional obtendría una victoria PÍRRICA.
Aún ganando pierde. Pierde legitimidad porque se sabe que detrás de ella hay grandes y poderosos grupos sin contar la imposición de parte de la dirigente estatal, la Lic. Claudia Pavlovich, que aunque haya declarado en la misma radio casi inmediatamente después de Susana, que ella era imparcial en el proceso, es algo que nadie le cree; y pierde prestigio porque ya hay grupos dentro del mismo PRI que vociferan, calumnian y denostan sobre su persona.
Regularmente en esos casos lo que se busca son tres cosas: Poder, dinero y prestigio. La señora de Espriú no necesita ninguna de las tres. Tiene todo sin necesidad de subirse al carrusel de la mitomanía.
A Susana Corella la escuché como que no era ella. Ojalá retome su personalidad y que otros se encarguen de las escisiones del PRI que la Sra. Corella no es "pegamento".
Espero que Susana no tome esta reflexión como algo personal. Repito, sigo conceptuándola como una verdadera dama.