Sin duda tuvo Felipe Calderón, una visita muy desapercibida y desafortunada que sólo quejas dejó.
Tan gris como su ejercicio gubernamental, fue la visita a Guaymas del presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa a nuestro puerto, para encabezar los eventos alusivos al Día de la Marina, de acuerdo a impresiones recogidas por esta Casa Editorial entre representantes de las fuerzas vivas de la comunidad.
Cuando se pensaba que el presidente Calderón haría anuncios espectaculares derivados de la situación que priva entre algunos sectores de la comunidad sonorense, entre ellos el ganadero, ante las graves bajas en el hato por la sequía.
Pero no, realmente sólo fue una visita social que para nada cumplió con las expectativas que creó desde el anuncio de la misma. Miles de guaymenses fueron relegados a presenciar los eventos a través de vallas de hierro, custodiadas por cientos de elementos de las fuerzas federales.
Acceder a los lugares donde estuvo el presidente Calderón, ¡imposible! Fue visto como una deidad, no como simple ser humano.
Salud, vivienda, educación y seguridad, temas torales de la nación, para nada fueron abordados. Así como llegó el presidente Calderón, así se fue; sólo custodiado por su séquito de aduladores con costo a nosotros mismos.
Tres semanas antes de su arribo, las fuerzas federales tomaron por asalto Guaymas. El atronar de las hélices de los helicópteros de la avanzada, fue algo común para los guaymenses, así como los camiones cargados con militares recorriendo todas las colonias.
La seguridad del presidente, la seguridad del presidente.
Y los guaymenses, sólo viendo, así transcurrió la visita presidencial.