jueves, 2 de junio de 2011

“Apoteósica” visita

Por Ventura Cota y Borbón III
Las acreditaciones para poder tener acceso a las áreas en las cuales estaría el presidente Calderón en su visita de ayer a Guaymas, primeramente serían entregadas en la oficina de comunicación social el mismo día del evento, sin embargo cambiaron la estrategia y las entregaron a las 7 de la mañana en la terminal de cruceros; por esa razón muchos compañeros comunicadores se quedaron sin poder estar en los actos que menciono.

Es posible haya sido mejor, ya que la noticia, lo verdaderamente importante y alejado de la oficialidad de tan sosa visita del primer mandatario, en realidad estaba en las áreas no restringidas, mismas que estuvieron saturadas de personas de distintas asociaciones y entidades no gubernamentales quienes cada cual por su lado se presentaron a manifestarse al presidente. Y no necesariamente esas manifestaciones eran de bienvenida, sino lo contrario.

Hice un recorrido por la zona cero y me encontré lo siguiente:

Juanita Luna y otros padres
Estuve platicando con la señora Juanita Luna, madre de uno de los pequeños muertos en la Guardería ABC y vocera del movimiento Manos Unidas, quien de modo sereno declaró sobre la insensibilidad de parte de las autoridades procuradoras de justicia, esto último dicho con verdadero sarcasmo.

Soy abogada, me dijo Juanita y sé que el retraso de la justicia para nuestros hijos es a propósito. Cómo es posible que a casi dos años de la tragedia aún estén buscando culpables y los pocos que han caído son simplemente peces de menor rango. Los que verdaderamente deben comparecer ante la ley están protegidos.

En sendas mantas exigían la remoción del actual procurador de Justicia, Lic. Abel Murrieta, encubridor de asesinos [sic]; y en otra hacen un fuerte reclamo al gobernador Guillermo Padrés por su desatención en el caso a quien lo consideran beneficiario de la muerte de 49 infantes y cerca de 80 niños más que aunque están vivos, viven -redundando-, como muertos. Lo llaman cómplice del multiasesinato.

Tres cosas me mantienen firme y con la cabeza en alto –dijo seriamente la Sra. Luna-, la enorme fe que tengo en Dios, el apoyo que recibo de mi familia y la esperanza de que pronto llegue la tan anhelada justicia.

Adalberto “Pelón” Rosas López
“Estos panistas llegaron al poder muy hambreados”, dijo el afamado político Adalberto Rosas López, apodado “El pelón” y detrás de él una voz completó a modo de corrección: “Los padrecistas son los hambreados”.

Estaba el Pelón en la avenida Serdán acompañando a un nutrido grupo de personas que exhibían en una manta la leyenda: “Estamos hasta la madre de Padrés. No al Novillo”, en obvia alusión al tan manejado tema del acueducto Independencia, obra sexenal con la cual el gobernador Guillermo Padrés pretende “inundar” todo el estado con mucha agua, a costa –según aprecian los cajemenses y gente del Sur de estado-, de dejarlos sin el vital elemento a ellos.

Fue un placer platicar un momento con el popular Pelón Rosas.

Policía federal
“Qué bueno que estuvieron este día con temperaturas agradables, porque si llegan en julio o agosto de seguro tu gente no aguanta, menos con ese tipo de ropa que traen, hubieran caído como pajaritos producto de la deshidratación”, le dije al señor encargado del grupo de policías federales compuesto por damitas y jóvenes elementos.

De aspecto inconfundible de gente del Sur del país, una persona con cabello muy corto, audífono en la oreja derecha, escuadra .45 fajada a la cintura y de estatura similar a la mía –soy chapito-, estaba al mando dirigiendo las acciones de acomodo de la gente que protegían las vallas de seguridad en calles y avenidas cercanas al palacio y Malecón Turístico, volteó a verme y me preguntó la razón del comentario.

Una vez que le expliqué sobre las infernales temperaturas de esta parte del estado, sólo sonrió, fue suficiente para que entrados en “confianza” le hiciera unas preguntas.

Me comentó que a su cargo traía 890 elementos, todos de equipo antimotines.

La gente de Guaymas, le dije, tenemos ciertas características que nos hacen ser pacíficos y respetuosos al momento de manifestarnos, por lo que no creo que vayan a tener algún tipo de incidente violento. No somos como las personas que le entran a los golpes. No te apures, como llegaron se irán: en paz. No quise ahondar en detalles diciéndole que somos cobardes, agachones y dejados y esa es la razón principal de la quietud.

El señor se portó amable. Se llama Rosario Cornejo, comandante, Cornejo.

Estudiante de arquitectura del Itson
Una muchachita parada frente a la plaza de los Tres Presidentes vociferaba a través del celular, quejándose y preguntándose del por qué las calles estaban cerradas.

Metiche que soy, le cuestioné: ¿Pues de qué planetas vienes, que no sabes de la visita de calderón?

"Claro que sé que ese viejo ratero, corrupto y borracho [sic] está por llegar, pero por qué carambas no dejan el paso libre. Yo tengo que ir a la escuela y esto me detuvo, no sé por dónde agarrar camino

Dicho eso, se perdió entre la gente.

No dejaron sentido a César Lizárraga
La asociación civil “Guaymas, tu puerto”, también estuvo presente en los reclamos.

Exhibieron una enorme manta donde señalan nepotismo, saqueos, robos, corrupción e impunidad de la administración de Lizárraga. Parafraseando a Sicilia que se puso de moda dicen los del movimiento: "Los guaymenses ya estamos hasta la madre”.

Estuve unos momentos platicando con Víctor Parra, Norma Castro, saludé al recién desempacado dirigente interino del PRI local, Víctor Pérez Ascolani y a otras personas que acompañaban los reclamos.

Por cierto de acuerdo a lo dicho por Víctor Parra, el día de ayer debieron retirar mantas propagandistas de jóvenes panistas que buscan una dirigencia en ése partido. A pesar de que días antes hicieron la solicitud vía oficio al jefe de Tránsito, Javier Velderráin, éste los ignoró por lo que se vieron en la necesidad de retirarlas ellos mismos y hacerle entrega al mencionado comandante.

Francotiradores en los cerros y azoteas de edificios
Tanta fue la seguridad pero más la paranoia que los señores del estado mayor presidencial no dejaron nada al azar.

En los edificios contiguos a la escena visitada por Calderón, apostaron elementos con armas de grueso calibre para evitar un desaguisado que pudiera poner en peligro la vida del comandante supremo de las fuerzas armadas. Ah y los cerros aledaños también se llenaron de esa gente.

¡Ay qué miedo! …el de Calderón.

Gringos conocedores
Entre la gente, mezclados había unas cinco personas de origen estadounidense. Su lengua (en la doble acepción) los delataba.

Platicaban entre ellos que ese tipo de situaciones –se referían a las manifestaciones contra Calderón-, para mala fortuna de esa pobre gente, jamás serán escuchadas. Este es un país de autoridades corruptas en el cual los militares reprimen. Acto seguido alguien hizo un comentario que no entendí del todo y se rieron.

Tienen razón, les dije con mi defectuoso inglés, pero en el suyo –me refería a su país-, no están libres de esto mismo.

Se sorprendieron que entendiera lo que dijeron.

Sin señal
Durante el tiempo que el mandatario Calderón estuvo en el puerto, los teléfonos móviles se quedaron sin señal, por supuesto por órdenes de la presidencia.

Qué mala onda, de presentarse alguna emergencia y fuera necesario el uso del celular en esas horas, qué se pudo hacer. Nada.

Jamás en la historia de visitas de presidentes de la república que yo recuerde se habían implementado medidas tan severas para protegerlos. Con Calderón se rompieron paradigmas, para mala fortuna negativos.

¡Qué miedoso salíó el señor ilegítimo! Lo bueno que ya le queda poco tiempo para que se vaya.

En fin, durante la visita del primer mandatario hubo de todo. Lo que sucedió con él en lo protocolario creo que no importó, lo verdaderamente interesante sucedió fuera de las áreas restringidas.