No es necesario que sea Día de las Madres para poder evocar con nostalgia el recuerdo de mi madre María Dolores Borbón López quien partió de este mundo hace ya once años y por supuesto que nos gana -a mis hermanos y mi padre-, el sentimiento y es inevitable dejar escapar lágrimas en su memoria.
Hoy en unos momentos más voy al cementerio a llevarle una flor y platicar con ella. Aunque pasen muchos años siempre seguirá su recuerdo muy reciente en nuestro corazón.
El siguiente es un pensamiento que escribí a mi madre:
¿Muerta? Jamás…
Ya son algunos años los que he sentido la soledad, esa soledad que duele hasta el corazón de no tener conmigo a mi madre. Esa viejecita santa que dio su ser y sus agobios por sacar adelante a la familia la cual gracias a Dios hemos conservado dentro de un ejemplo de unión que ella nos legó.
Mi madre ya no existe físicamente en este mundo, pero estamos seguros mis hermanos y yo que ella desde el lugar donde esté, nos protege y cuida siempre con esa mirada tierna que nos dirigía cuando el sufrimiento nos hacia presa.
Dios es grande y la resignación llega; mas no el olvido. Mi madre significó siempre y así lo creo, el amor encarnado en el cuerpo de una mujer.
Madre, espiritualmente rondas nuestros corazones y las noches, especialmente tristes te proyectas candorosamente con un inmenso amor…Por eso creo que no estás muerta…eso jamás…
Te amamos…
Para todas las madres muchas felicidades
Especialmente a mis hermanas Lorena y Myrna, a mis amigas doña Elvira Salguero a su hija Norma Castro, a la Dra. Blanca Camacho, a doña Socorrito Orona y a todas aquellas que Dios ya las mandó llamar.